• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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¿Duerme usted, Ramírez?

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Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo | Elonora Delgado/ El NacionalLas declaraciones oficiales sobre la tragedia ocurrida en la refinería de Amuay, cuyo resultado trágico es de 42 muertos, centenares de heridos y 10 desaparecidos, empiezan siempre con una fanfarria de alegría sobre la maravilla que es el plan de mantenimiento de la planta refinadora. De tanto decirlo, a Ramírez se le ha puesto la lengua tiesa y la mente calenturienta porque esos 42 cadáveres no lo dejan dormir.

Y no es para menos: si alguien es responsable directo de una tragedia de esa magnitud, es la compañía en su conjunto como también quien la preside. Si se le nombró para que estuviera al frente de una actividad tan importante y compleja, lo sensato es que se coma las verdes y las maduras.

En Estados Unidos, el estallido de una plataforma de perforación en el golfo de México ya llegó a los tribunales y las primeras sentencias tienen que ver con sanciones multimillonarias a las compañías multinacionales que participaban en el proyecto.

Seguirán otros juicios penales y civiles, que establecerán multas y penas de cárcel por la muerte en el accidente de técnicos y obreros.
Pero Ramírez se toma su pastillita y trata de dormir tranquilo.

A veces lo logra y otras no pega un ojo porque se acuerda de que hay una decena (o más) de personas desaparecidas, quizás pulverizadas por la violencia de la explosión. Entre los cadáveres hallados en el sitio del suceso muchos aparecían mutilados, de otros apenas quedaba un tronco sin cabeza ni brazos ni piernas.

En las pocas paredes que quedaron en pie en los barrios aledaños, había rastros de cabellos, piel, sangre y carne chamuscada.
Así lo reportó no sólo la prensa nacional sino las agencias internacionales, los blogs y las redes sociales. Fue una verdadera escabechina lo que allí sucedió, pero a Ramírez sólo le interesa anunciarle al mundo que en "dos días" (menudo embustero) arrancaría el centro de refinación, a sabiendas de que la magnitud de la tragedia estaba clasificada como una de las mayores ocurridas en la industria petrolera mundial.

Ahora anda empeñado en defender a capa y espada, según reporta la agencia Efe, "el plan de mantenimiento de la refinería de Amuay". Le aseguró a los periodistas que "las paradas de planta que fueron diferidas están avaladas por comités técnicos".
Es decir, no asume su responsabilidad sino que pone el ventilador a funcionar para que todo el equipo de la refinería termine embarrado.

Cuando los reporteros preguntaron por las cifras de paradas diferidas que aparecen en la Memoria y Cuenta de 2011 presentada ante la Asamblea Nacional, Ramírez respondió con su cara muy lavada: "Todos nuestros números están ahí".

Ojalá que en la próxima memoria y cuenta, con otro presidente, aparezca el número verdadero de muertos, los desaparecidos, los heridos, las casas destruidas y los comercios saqueados por las hordas chavistas. Por eso vale la pena preguntar: ¿Duerme usted tranquilamente, Ramírez?