• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Puñetazos rojitos

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Como actuaban los grupos de choque nazistas cuando Hitler no habían tomado el poder, así se están comportando las bandas chavistas contra los opositores a la candidatura de Nicolás Maduro. Apenas surge una manifestación pacífica que, de alguna manera, puede ir levemente contra el candidato oficialista al exigir que el Consejo Nacional Electoral cumpla con algunas de las exigencias que desde tiempo atrás se vienen formulando ante la opinión pública y ante las instituciones, como es la revisión a amplia y a fondo del RE, la eliminación de las captahuellas y la presencia de los milicianos que, de ninguna manera, pertenecen orgánicamente a la Fuerza Armada Bolivariana y, lo que es más peligroso, pretenden suplantarlos en tareas que sólo corresponden a los militares profesionales.

Lo que piden los estudiantes, y en eso debemos apoyarlos todos los venezolanos democráticos, es que se cumplan con normas que están plenamente estipuladas tanto en la Constitución nacional como en la ley que regula las actividades y establece los límites y derechos a que tienen lugar tanto los integrantes del CNE como la institución en sí misma.

Lo que los estudiantes y la gran mayoría de los venezolanos se pregunta es por qué los integrantes de la junta directiva del Consejo Nacional Electoral se empeñan en mantenerse fuera de lo que la ley establece claramente. Todo esto nos hace pensar que los jóvenes tienen plena razón en exigirle a quienes están al frente del CNE que se comporten de acuerdo con la ley y no impidan el ejercicio de los derechos ciudadanos de tener acceso a los mecanismos de revisión que indica la legislación vigente. Nadie sospecha ni desea sospechar, porque sería injusto sin pruebas en la mano, de la ética de estos señores pero deberían dar muestras concretas, como piden los universitarios, de que ellos son imparciales y que sus actuaciones son trasparentes y honestas.

No puede ser que una exigencia de los estudiantes como es la cuestión del RE se evada constantemente y que no se den razones claras y rotundas de tanto secreto. En cuanto a las captahuellas, la razón esgrimida por los jóvenes es sencilla e irrebatible: el Gobierno elimina de golpe y porrazo lo que la Constitución nacional indica de manera clara y determinante: el voto es secreto y con las captahuellas se le entrega al partido de Gobierno un control total sobre quienes votan, quienes se abstienen y son susceptibles de la “operación remate”, y sirve de banco de datos para hacer un mapa de las zonas oposicionistas. El voto pierde así su carácter secreto y se convierte en una medida intimidante contra el ciudadano.

Ayer las agencias internacionales, por fortuna, estuvieron presentes en las cercanías del CNE y presenciaron como las bandas de choque del PSUV atacaron a los estudiantes con piedras, palos y botellas simplemente por pedir “ante la sede del Consejo Nacional Electoral elecciones libres, justas y transparentes”.