• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Problema sin solución

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La historia de Venezuela tendrá un capítulo especial que, de seguro, versará sobre la ineficiencia de los venezolanos y de qué manera lograron tener las peores cárceles del continente según han constatado los expertos internacionales, en especial los integrantes de la Comisión Internacional de Derechos Humanos.

Cuando al presidente Hugo Chávez le dio por crear un ente especializado en atender los problemas penitenciarios, mucha gente de buena fue le emocionó poder cambiar un caos como el que habíamos vivido antes de este ministerio, como lo fueron los sucesos sangrientos ocurridos previamente antes de la creación de un Ministerio para el Servicio Penitenciario.

Nos impactó que se nombrara a una ministra que quizás sabía más de Física Cuántica que de penitenciarismo, para que manejara algo tan complejo. Ahora, la ministra solo nos ha demostrado, por desgracia, que no sabe nada de del asunto, las cárceles siguen siendo para ella como si le hablaran en chino, o se le comentara tal vez de torturas infligidas a los estudiantes, o los envenenamientos masivos de los privados de libertad.

Sobre sus muestras de cinismo resultó sumamente interesante que, entre sus anuncios demagógicos, declarara que incluiría a su equipo de asesores al padre del penitenciarismo venezolano, doctor Elio Gómez Grillo y profesor de la Universidad Central, cosa que no ocurrió. Como siempre mintió sobre este asunto.

El sistema penitenciario está en estado de metástasis, 60% de retardo procesal de presos sin sentencia y aun sin saber si son culpables o inocentes. Aunado a esto, hay 220% de hacinamiento, solo caben 18.000 reclusos en los centros penitenciarios pero hay más de 55.000; con este problema hay casos extremos como la Penitenciaria General de Venezuela, que tiene capacidad para 800 personas y hay actualmente 12.000.

Igualmente la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, que tiene capacidad para albergar 600 personas pero hay actualmente 8.000 presos hacinados. Y por si acaso se le olvida a la señora ministra, somos el país más violento de Latinoamérica.

Entre los constituyentes que aprobaron la Constitución desde la Comisión de Administración y Justicia, que presidía el eminente profesor de la Universidad Central y especialista en asuntos penitenciarios, Elio Gómez Grillo, estaban Iris Varela y William Ojeda. Hoy ellos son enemigos de los artículos que expresamente están en la carta magna para velar por la solución de este problema, después que lo aprobaron de pie, con voto unánime de toda la Constituyente, aclamado con la promesa de un cambio fundamental del sistema penitenciario venezolano.

El incumplimiento de todo lo establecido en la Constitución en materia penitenciaria es una muestra de que no hay interés por solucionar esta situación. Lo que aplica la ministra es una suerte de pena de muerte diferida: cada vez que traslada los privados de libertad a otras cárceles estos son violentados al punto de quitarles la vida.