• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Presidente enfermo

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El comandante Presidente afirmó durante su última aparición por TV en un Consejo de Ministros, que de no haber estado bajo las secuelas de la radioterapia a que está sometido por su enfermedad, hubiese aumentado en 20 puntos su victoria frente al candidato Henrique Capriles.

Ciertamente, en estas elecciones se compitió en condiciones desiguales. En el caso al que se refiere el Presidente no hay duda de lo difícil que es competir en desventaja en unas elecciones presidenciales. Si el mandatario durante la campaña electoral estaba bajo tratamiento médico, su capacidad de respuesta y su actuación estaban sin duda limitadas, pero no sólo para competir electoralmente sino también para gobernar en los próximos años.

Sin embargo, lo que no es tan seguro es que sus apariciones durante el proceso (las que él mismo calificó de muy difíciles, obligándolo incluso a desechar presentaciones y contactos directos, como por ejemplo, con la impenetrable clase media) hubiesen efectivamente producido mucha diferencia en el número de votos que hubiese obtenido.

Catorce años no son pocos como para que el país no sepa quien es Hugo Chávez. Su legión de seguidores conoce su visión y mensaje. Con la multimillonaria propaganda estuvo resonando en cuanto espacio o medio que estaba disponible a lo largo y ancho del país. Suficiente para recordar que existe.

Lo más interesante de la afirmación de Chávez es que nos recuerda que quien la tuvo realmente difícil fue el candidato Capriles. Ese sí salió a boxear con la mano zurda amarrada y con una pierna entablillada. El candidato de la oposición, sin estar convaleciendo, sí hizo una campaña extraordinaria. No era una hazaña cualquiera tener que competir con pocos recursos, sin apoyo institucional y disputar contra el aparato comunicacional del petroestado, concentrado en apoyar la imagen y la línea programáticas del candidato oficial y del PSUV.

Eso sí que hace una gran diferencia. Cuántos votos se hubiesen sumado a los 6,5 millones de Capriles si el CNE, desde el inicio del proceso, hubiese puesto un coto a la abusiva campaña oficialista y a las prebendas que se le otorgó al candidato del Gobierno, como el uso de las cadenas durante el mismo proceso. Capriles pedía que le dieran una sola hora de cadena. Quizás la historia sería otra.

Sin duda, es una gran ventaja tener las instituciones del Estado y la mayoría de los medios audiovisuales al servicio de un candidato. Agréguese a ello las incontables amenazas a humildes trabajadores que viven de la asistencia o del sueldo que reciben del Estado. El miedo sí ayuda a conseguir votos.

En fin, el reconocido profesor David Owen luego de un largo estudio sobre gobernantes enfermos concluyó que la falta de salud afecta la capacidad de competir en política y gobernar debidamente. De allí lo peligroso de haber elegido a un presidente con defectos de fábrica. Ni siquiera se puede colocar un reclamo en Indepabis.