• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

El Presidente en La Habana

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Otra vez el Presidente de la República viajó a La Habana, y en esta ocasión por tiempo también "indefinido". La razón es conocida, su estado de salud continúa siendo precario, y el diagnóstico permanece (a tanta distancia) como un secreto de Estado. Durante la campaña electoral que lo condujo a la reelección para un periodo que totalizaría veinte años, teóricamente, hizo tan grandes esfuerzos que probablemente contribuyeron a erosionar su estado físico. De todos modos, resistió y ganó, y esto al parecer domina su personalidad y su destino. El poder antes que todo. Es como una razón de vida, lo demás parece ser secundario.

El presidente Chávez Frías ha logrado construir un sistema de gobierno que no contempla la sustitución temporal. En efecto, a diferencia de otras etapas cuando los presidentes viajaban y dejaban encargados del Ejecutivo, la norma fue sustituida y ahora el poder está donde esté el jefe de Estado. Un don de la ubicuidad que no se conocía en la política y que desde el punto de vista constitucional puede prestarse a ciertas objeciones. Más allá de esto, el país atraviesa una etapa crítica en el dominio de la economía, y la jefatura del Estado debería haber sido objeto de la trasferencia habitual y normal, como siempre ocurría.

Afrontamos una crisis fiscal que los analistas consideran como grave. Transcienden las especulaciones sobre discrepancias en el Gabinete Económico y las autoridades monetarias sobre las medidas de emergencia que deben ser tomadas.

El país está inmerso en una campaña regional, el clima político se enrarece por esas circunstancias, pero sobre todo por la incertidumbre económica. Los negocios están paralizados porque al sector no le queda otra alternativa que observar o esperar las políticas oficiales. En una palabra, la gobernabilidad del país requiere seria y consistente responsabilidad de dirección.

No se trata de gobernar por teléfono. El Presidente ha estado ausente de la Cumbre de Cádiz, estará ausente hoy de la Cumbre de Unasur y luego de Mercosur. Estas ausencias afectan seriamente los intereses de Venezuela.

En suma, no existen razones para que no se trasfiera el poder en forma debida al vicepresidente, de modo que tenga la autoridad necesaria que demanda la gobernabilidad de la nación. Pero la política tiene otras exigencias y el funcionamiento del Estado y del país no sólo requiere sino merece consideraciones de otra categoría. La misma recuperación del mandatario está sometida a presiones indebidas, y según el criterio de los médicos, no son compatibles las exigencias de gobierno y la necesaria tranquilidad de las personas para enfrentar una enfermedad tan grave. El Presidente de la República debe reflexionar sobre estos puntos, y poner el interés del país por encima de las preferencias personales.