• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Prensa bajo fuego

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Ayer concluyó la 68 asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa en Sao Paulo, Brasil y, como ha sucedido en estos últimos años, la cita se ha centrado en dos campos de capital importancia para la supervivencia del periodismo libre. El primero está relacionado con los rotundos cambios y transformaciones que las nuevas tecnologías están provocando no sólo en el contenido final de las noticias, sino en las múltiples y novedosas formas que exigen para ser difundidas. A la vez, imponen nuevas normas y retos tanto en su concepción como en su presentación.

El segundo campo fundamental tratado en la asamblea de la SIP con vehemencia y profundidad estuvo dirigido al papel de la prensa en el sostenimiento y consolidación de la democracia y los peligros que se ciernen sobre los medios de comunicación y los periodistas.

Según las agencias de prensa, el ex presidente de la SIP, Milton Coleman, de The Washington Post, advirtió que “en algunos lugares del continente la libertad de prensa es desafiada por gobiernos y por la delincuencia”. Concretamente señaló “a Ecuador, Argentina, Venezuela o México como países en los que ese derecho está en riesgo”. Exigió a “los gobiernos de derecha, de izquierda y de centro protección para los periodistas, incluso a los que discrepan de su política”.

De hecho, entre las conclusiones de la reunión de Sao Paulo resalta la de señalar que “la violencia contra la integridad física de los periodistas y la creciente intolerancia de gobiernos autoritarios constituyen los principales problemas que afronta la prensa independiente hoy en el continente”.

Mientras que en Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y Cuba ciertos dirigentes de izquierda dan alaridos contra el imperialismo desde las mullidas butacas de sus ministerios y altos cargos burocráticos, con millonarios sueldos, escoltas y choferes a su servicio, en las calles de América Latina la prensa libre entrega una cuota de muertes que no parece tener fin. “La SIP denunció que en los últimos 6 meses 13 periodistas han sido asesinados en México, Honduras, Brasil y Ecuador por el solo hecho de realizar su trabajo”, de acuerdo con los despachos de las agencias de prensa.

Con todo derecho y razón, los asistentes a la reunión de Sao Paulo señalaron a los mandatarios de Ecuador, Argentina y Venezuela de manejar una estrategia dirigida exclusivamente a “silenciar el periodismo independiente”. El plan incluye “leyes regulatorias, discriminación de la publicidad oficial e inmensos aparatos mediáticos estatales y privados utilizados para difamar y hacer campañas de desprestigio contra los periodistas”.

Nuestro presidente editor, Miguel Henrique Otero, denunció que “la violencia contra los periodistas, la utilización del Poder Judicial y de legislaciones creadas para coartar la libertad de expresión van en ascenso. Es un esquema que se va repitiendo país por país”.