• Caracas (Venezuela)

Editorial

Al instante

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ayer la agencia de prensa AFP informó que “crece la presión (interna yexterna, suponemos) para que Henrique Capriles reconozca el triunfo de NicolásMaduro”. No son pocas las dificultades que se le presentan a este gobiernoespurio para que, con la mitad del país en su contra y el resto de ladiplomacia seria de América Latina y el mundo poniendo en duda la trampaelectoral armada a espaldas del pueblo por Tibisay Lucena y del aquelarre desus amigas, vengan de buena gana a Venezuela a aplaudir a un mandatariopresidencial que presenta defectos de fabricación. Lo ideal sería, como hacenlas grandes compañías de automóviles, proceder a sacarlos de circulaciónmientras se les cambia las piezas dañadas. Eso es lógico y más si lo que estáen juego es la conducción de un país.

Pero si los votantes, o los usuarios para seguir con el ejemplo de losautos defectuosamente fabricados, se atreven a protestar y a exigir susderechos entonces el Gobierno los califica de terroristas y conspiradores,desestabilizadores del sistema y hasta asesinos de esos angelitos que ellos,desde los arsenales del oficialismo, ayudaron a armar y los entrenaron para queactuaran como bandas fascistas dirigidas a atemorizar y matar a los enemigos siello fuera necesario. Deberían aprender de las grandes multinacionales quereconocen sus fallas y llaman a los usuarios para reparar sin costo alguno losdefectos de sus automóviles.

Lo cierto es que reparar a Maduro va a costar Dios y su ayuda, y en primerlugar habría que enseñarle cuestiones tan básicas y humanas como no insultar alos niños con síndrome de Down diciéndoles mongólicos, no decir que el estadoBolívar es una isla rodeada de agua por todas partes, que Margarita es unestado y que Cumaná es una provincia.

Desde luego que cuando los jóvenes votantes apreciaron los dosdiscursos, tanto el de Maduro como el de Henrique Capriles, entendieronperfectamente que con Capriles era posible vivir en una Venezuela sinadversarios y como hermanos. El respeto regresará a la política y mucho se leagradecerá a ese joven político que con pocos recursos y mucha valentía ydecisión logró unir a los venezolanos y a un número importante deorganizaciones políticas dispersas.

Como es lógico, los jóvenes, sintiéndose burlados y manipulados por lamayoría del CNE, salieron a la calle a protestar, como ocurre en Francia, enEspaña, en Inglaterra, en Chile o en Brasil. Pues aquí eso está prohibido yquien lo haga es un terrorista. Habría que preguntarle a la fiscal general porel joven Manuel Alejandro Méndez Sanabria, funcionario de la Defensoría, que noera chavista pero fue obligado a ir a marchar y allí, en un enfrentamientoentre pandillas rojitas, fue asesinado. ¿No le duele a usted ese venezolano? ¿Nole duelen a la presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, los 258 muertos queingresaron por muerte violenta a la morgue de Bello Monte?