• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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El Podemos español

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“No pedimos dinero a los bancos. Nuestra financiación depende de gente como tú”, se lee en el portal de Podemos, y no hay elementos que permitan un desmentido. Nada turbio se observa en los recursos que el partido español ha obtenido para el logro de un crecimiento estrepitoso. Se habla del apoyo económico proporcionado por el gobierno venezolano, sin que se pueda probar nada al respecto pese a la existencia de un vínculo conocido entre uno de los fundadores de la organización y el difunto presidente Chávez. Lo único evidente es la existencia de una presencia cada vez más influyente en la política peninsular, que requiere equilibrado análisis.

Fundado ahora, en 2014, al calor de las protestas de los “indignados”, una situación de reclamo que solo esperaba por la aparición de jinetes talentosos, Podemos se ha convertido en la mayor amenaza contra el bipartidismo establecido después de la muerte de Franco.

Presentado como “iniciativa ciudadana” para evitar semejanzas inoportunas con las organizaciones del establecimiento, hoy se siente como una opción de poder que puede estar a la vuelta de la esquina. Creado por un grupo pequeño de profesores universitarios –Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero (el amigo de Chávez), Santiago Alba y Jaime Pastor– ahora cuenta con un liderazgo que moviliza a importantes localidades.

Presentado en un pequeño teatro de Madrid, hoy llena de seguidores espacios más amplios con un mensaje de novedad en el que aboga por una renovación radical del entendimiento político de las urgencias de la sociedad. Sin ocultar su procedencia de una minúscula agrupación de “izquierda anticapitalista”, ha traspasado los linderos nacionales y llegar a la Unión Europea en cuyo parlamento ganó cinco escaños en reciente elección.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, no ha visto el crecimiento de Podemos con ojos desprevenidos y plantea la necesidad de revisar el antiguo pacto de gobernabilidad suscrito por las fuerzas hasta entonces mayoritarias. De las herméticas reuniones del PP se ha filtrado la preocupación por un inesperado rival que puede desplazarlos del poder.

Ven a Podemos como el adversario que se debe vencer, en lugar del conocido y ya derrotado PSOE. Las organizaciones regionales temen por su sobrevivencia, ante el mensaje de la pujante bandería que no se planta en la exaltación de localismos y xenofobias para quitarles clientela. Todo un reto para los políticos establecidos.

Nadie duda de la aparición de un proyecto que es capaz de conducir a una renovación profunda de la vida española. Nadie puede negar, tampoco, que mucho han ayudado el PP y el PSOE en el nacimiento de la flamante criatura.

Podemos nace y crece debido a su pujante peculiaridad, pero también como consecuencia de los escándalos de corrupción cometidos por los que han disfrutado del poder en las últimas décadas. ¿Podrá la enmienda de los latrocinios y las complicidades impedir que Podemos llegue al poder en un plazo relativamente breve? No parece tarea sencilla.