• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Pausa

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No sólo de política vive el hombre. Después de largos meses de campaña electoral abierta o no, es hora de que el país tenga la ocasión de retornar a su trabajo y a sus tareas ordinarias sin que los afanes políticos distraigan o coarten la vida cotidiana. Bien está que los ciudadanos cumplan con sus obligaciones cívicas, que se preocupen colectivamente por los problemas del país, pero al propio tiempo, sería impensable una sociedad que única y exclusivamente se concentre en la política. De ahí que nos atrevamos a abogar por una vuelta a las tareas ordinarias. No quiere esto decir que ellas hayan sido abandonadass, pero sí alteradas o afectadas por la actividad electoral que en los últimos tiempos contagió a los unos y a los otros.

No se pretende aquí formular críticas a esas actividades ciudadanas.

Por el contrario, son necesarias, diríamos que indispensables. Sin ellas un país podría ser víctima de la indolencia o de la indiferencia de los ciudadanos, y no hay nada peor que esto. Por tanto, debe entenderse lo que aquí pretendemos plantear. Como se lee en la Biblia, todo tiene su tiempo. Ya pasó el tiempo de la política y debe venir otro, el del trabajo y la producción, o el del estudio en el caso de los jóvenes y estudiantes.

Todos necesitamos hacer una pausa, o un paréntesis, hasta que sea necesario volver a la actividad propiamente ciudadana o política. El Gobierno, desde luego, en primer lugar. Y los ciudadanos, paralelamente, pues se trata de una necesidad colectiva. El Gobierno debe atender innumerables asuntos, los que tienen que ver con las necesidades o demandas de los ciudadanos, y estos, con su trabajo y su capacidad de creación. El país, en una palabra, está llamado a producir, tanto en la industria como en el sector agrícola, y es preciso crear y establecer las condiciones más propicias posibles para que este esfuerzo nos dé los frutos necesarios.

El Gobierno tiene varios compromisos urgentes, como es la finalización de los programas en curso. El estado de las autopistas y carreteras exige atención prioritaria. En líneas generales, se impone la agilización de la administración pública, la revisión de proyectos y los compromisos adquiridos. La economía demanda atención, organismos internacionales les advierten a los países de América Latina que aún cuando han sorteado con éxito la crisis que afecta a europeos y norteamericanos, es conveniente advertir los riesgos a tiempo. Estamos lejos de situaciones como la europea, es cierto. No obstante, algo tan interdependiente como la economía requiere atención permanente.

Como país petrolero, no somos ajenos a los vaivenes internacionales.

Debemos estar claros en esto, y no pensar que estamos blindados o que podemos permanecer ajenos a los vendavales. El paréntesis aquí esbozado es necesario para revisar tareas, evaluar proyectos, y considerar políticas. De lo que se pueda decir del Gobierno, lo mismo puede aplicarse a la empresa privada y a los trabajadores. La productividad es un asunto prioritario en Venezuela, y por tanto, deben crearse las mejores condiciones para su optimización.