• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Patriota, pero no tanto

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Una nota de prensa de Efe que circuló en la región indica que el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, confirmaría su confianza en que el proceso electoral venezolano será “creíble y transparente”. Esperamos que esta confianza del patriota canciller se confirme en los resultados, y que sean verdaderamente transparentes como aspira el pueblo venezolano.

Ahora bien, en las mismas declaraciones el funcionario brasileño no fue tan transparente. Hizo afirmaciones que recuerdan su poca diafanidad en el manejo del asunto paraguayo cuando forzaron la suspensión ilegal de ese país en Mercosur para darle paso al ingreso de Venezuela. Por cierto, procedimiento tan ilegal que en días pasados tuvo que reconocer en la Cámara del Senado de su país que la gestión de la crisis paraguaya no se había ajustado necesariamente a las normas en su sentido más estricto. Parece poco enterado este diplomático de carrera que, además, afirmó que “en la región hay algunas sociedades más polarizadas que otras”, y sutilmente recordó que “no se puede olvidar lo que ocurrió en 2002”, cuando el presidente Chávez fue desalojado del poder durante tres días.

Fuera de contexto el recordatorio del funcionario de Itamaraty, porque después de los acontecimientos de abril de 2002 que, sin duda, fueron poco democráticos, lo que sucedió no fue tan simple como lo expresa. Hay que recordarle que el gobierno que tanto sus jefes Lula y Amorim han defendido no sólo polarizó al país desde entonces, sino que ha dado evidentes muestras de poco apego a las prácticas democráticas.

Hechos que ya debería conocer, porque bien se lo han informado desde su embajada en Caracas. Por suerte, no ha salido la versión “Wikileaks brasileña”, porque sorprenderían los informes que envían a Brasilia y que evalúan el carácter autocrático del buen amigo venezolano. Parece que eso poco les importa mientras los negocios sean buenos.

Por otra parte, el canciller está muy desinformado cuando afirma que “la oposición venezolana demostró ser muy poco democrática al intentar un golpe de Estado contra un presidente democráticamente electo”. Para su mejor entender, Patriota, la oposición no le gestó un golpe a su amigo el comandante Chávez, el “democrático” presidente que amenaza con que si él pierde las elecciones tendríamos una guerra civil en Venezuela, o con que los militares no aceptarían su derrota.

El golpe se lo dieron sus amigotes, los militares, sus compañeros de armas que habían compartido con él en los pasillos de la Academia Militar y de muchos cuarteles, con algunos ambiciosos civiles. El pueblo en oposición fue una víctima de las aventuras de esos uniformados de ambos bandos. Canciller, ilústrese bien sobre quién maneja una agenda poco democrática en Venezuela. Pregunte a Amorim, su padrino político y también gran patriota brasileño, sobre sus premoniciones hace algunos años cuando advertía del desastre que le venía a Venezuela bajo la conducción de un militar cuyo primer expediente para llegar al poder no fueron los votos sino las balas.