• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

País desmoronado

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Definitivamente ayer no fue un buen día para el Gobierno en su conjunto. Maduro debió interrumpir su enésimo viaje al exterior (esta vez a Bolivia) por culpa de un “virus gripal” que le impidió abrazarse con Evo Morales y Rafael Correa, amigos del alma y del Alba.

Como si fuera poco tanta desgracia, Eduardo Samán, célebre presidente de Indepabis, fue objeto de un intento de atraco en la madrugada de este jueves cuando salía de su oficina y varios delincuentes lo atacaron con granadas. Sus guardaespaldas repelieron la acción y tres de los atacantes resultaron muertos. Samán ni corto ni perezoso “encontró refugio en el Sebin”.

A la vez, la honorable fiscal general, Luisa Ortega Díaz, solicitaba la apertura de un proceso contra la diputada María Mercedes Aranguren, “por los delitos de peculado doloso, legitimización de capitales y asociación para delinquir”. La señora Aranguren se defendió y señaló al Gobierno de querer despojarla de su curul porque necesita un voto para otorgarle la ley habilitante al engripado Maduro.

Ya los venezolanos no sabemos dónde comienza la ficción, dónde la realidad, en qué lugar está escondida la moral y quién convirtió en un estropajo tanto la ética como la dignidad. Este no es un país para viejos como tampoco lo es para jóvenes que mueren decenas tras decenas en asaltos o durante enfrentamientos entre bandas de delincuentes.

Los adultos viven en medio de esta desesperanza que se prolonga con cada mañana, sin saber a ciencia cierta si regresarán a su hogar y lo encontrarán indemne, si cerrarán la fábrica donde trabajan y pierden su empleo, si el establecimiento comercial donde laboran será asaltado o los dueños bajarán la santamaría obstinados de ser víctimas de extorsiones dirigidas, vía telefónica, por pranes “dignificados” por la ministra Iris o, lo que es el colmo, por integrantes de los mismos cuerpos policiales que vigilan la zona.

En un despacho de la agencia Efe se lee que “entre el desencanto y la indulgencia, algunos chavistas consideran que la Venezuela gobernada por Nicolás Maduro está peor que con Hugo Chávez, aunque también culpan de los problemas a la oposición. ‘No consigo arroz, harina, aceite o mantequilla. Los alimentos hay que pescarlos de supermercado en supermercado y todo está más caro, el dinero casi no me alcanza, dice Isabel Sánchez a la salida de un mercado en Petare”.

Francisco, que se considera un “chavista de corazón”, describe la situación de forma más tajante: “Con Chávez estábamos mucho mejor, lo que está a la vista no necesita anteojos”, opina.

El diario The New York Times en un largo despacho publicado ayer revela que “a casi siete meses de la muerte de Hugo Chávez, por largo tiempo el presidente y figura paternal del país, crece la sensación de que las cosas se están viniendo abajo”. Palabras más o palabras menos esa es la sensación que envuelve a todos los venezolanos. Por desgracia.