• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Nuevos patrones

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La revista Foreing Policy nos revela, en su más reciente entrega, los nombres de las que, a su juicio, son las 500 personas más poderosas del planeta, sin importar cuál es la fuente del poder detentado por ellas. Y allí aparecen, junto al mexicano Joaquín Guzmán Loera, jefe del poderoso cartel de Sinaloa, millonarios rusos y políticos europeos, estrellas del rock o dueñas de las grandes marcas de cosméticos, así como el zar venezolano del petróleo, Rafael Ramírez.

Ramírez administra a su real antojo una inconmensurable fortuna que, en rigor, le pertenece a todos los venezolanos sin excepción, pero sobre la cual se sostiene un enigmático entramado de apoyos internacionales a los amigos de la revolución rojita, y lo convierte en uno de los principales patronos del país.

Como si de su propiedad se tratase, hace y deshace en Pdvsa, no de ahora, sino desde aquella tristemente célebre asamblea de improvisados trabajadores petroleros en la que cuestionó la presencia del candidato opositor, Manuel Rosales, en las instalaciones de nuestra empresa insignia. Pdvsa es roja... rojita proclamó, entonces. Ello bastó y sobró para que se convirtiera en todo poderoso y, en tal status, pasara a integrar la troika patronal que, sin legitimidad alguna, ha secuestrado a los poderes públicos para imponer las normas de conducta más sectarias y excluyentes de toda nuestra historia republicana.

En la misma onda del petropatrón, Diosdado Cabello se erige como amo y señor de la Asamblea Nacional y maneja a los diputados de su bancada como vasallos de un feudo cuyos deberes y restricciones pretende hacer extensivos a los representantes de la oposición. Privado de argumentos, apela a la violencia y azuza a su jauría para que arremetan contra quienes, con toda razón y justicia, se niegan a reconocer al presidente proclamado, y no autenticado, por el Consejo Nacional Electoral.

Y, en el vértice superior del triángulo, el patrón mayor sobre el papel, de quien se dice que gobierna pero no manda, Nicolás Maduro, que reclama para sí las condiciones de obrero y sindicalista, cuando en realidad fue un connotado reposero subsidiado por el Metro de Caracas.

Este sedicente “trabajador” y “adalid de la lucha de clases” castigó ahora a su querido proletariado, para satisfacción manifiesta del FMI, con un salvaje paquetazo neoliberal que se tradujo en una drástica reducción de los ingresos reales del venezolano de a pie.

Tenemos un triunvirato cívico militar que, en línea con el comandante que lo engendró, quiere continuar con los mecanismos clientelares que convierten en polvo el presupuesto nacional, al maximizar el gasto público en detrimento de la inversión.

¿Cómo pueden hablar de socialismo quienes se comportan como vulgares patronos a la usanza de los que, durante la revolución industrial, pero sin su propósito de producir riquezas, inspiraron la producción literaria de Charles Dickens y la crítica económica de Karl Marx?