• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Ministra mal informada

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Mientras en Uruguay los productores de leche preparan una gran protesta con marchas en las calles y 10 trancas en las carreteras del país porque el gobierno bolivariano no les cancela una millonaria deuda, aquí en Caracas la mini canciller se lanza al mejor estilo cubano con una retahíla de insultos en contra del canciller español José Manuel García-Margallo que, a decir verdad, cumplió con su responsabilidad oficial al decir que España está preocupada por impugnación de los diputados opositores electos el 6 de diciembre y la escogencia de nuevos magistrados por parte del chavismo.

Nada del otro mundo porque la gran mayoría de los venezolanos comparte el criterio del canciller español en el sentido de que fue una jugada tracalera, muy propia del bandidaje oficialista, que aprovechó los últimos días de su pésima gestión en la Asamblea Nacional para violar las reglas del juego político. No podía ser de otra manera, porque el oficialismo si no la hace a la entrada, pues la hace a la salida.


Lo que sí llama la atención de la mini canciller Rodríguez es que el gobierno español no se ocupa de su propia crisis de gobernabilidad y, para peor, se entromete en los asuntos de Venezuela. Nuestra experta en asuntos internacionales le aconseja al canciller español, José Manuel García-Margallo, lo siguiente: Ocúpese de la crisis de gobernabilidad en su país y del desastre social que ha sumido a España en la precariedad antes de
opinar sobre lo que no sabe.

Esto trae a la memoria el conocido chiste de la Caperucita judía y el lobo, cuando la Caperucita le pregunta al lobo: Abuelita, que nariz tan grande tienes y él le responde: ¡Mira quien habla!. Pues sí, la señora Rodríguez no se mira la nariz y si fuese sincera comenzaría por advertir que quienes vivimos en la precariedad más absoluta somos los venezolanos y que, precisamente, estamos atravesando una profunda y devastadora crisis de gobernabilidad por culpa de las arbitrariedades de sus propios camaradas.

Se robaron los dineros del petróleo, los guardaron en Suiza y en los paraísos fiscales, y siguen así tan tranquilos y cabezas frescas como si nada.

Les molesta que Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, exprese que en Venezuela ³cabe exigirle a los dirigentes políticos, particularmente a los del régimen, que conviertan al país en un país libre y democrático. ¿Y eso es malo? ¿De cuando acá el preocuparse por la libertad y la vigencia de la democracia en un país latinoamericano es considerado un insulto?

Lo que sí debería preocuparnos es que nos estén cobrando por toda América Latina, etiquetándonos como los verdaderos maulas del socialismo del siglo
XXI. La señora Rodríguez debería, más bien, prepararse para el escándalo que reventará en Madrid cuando se sepa que, a través de unas asesorías prestadas a Pdvsa, el hijo de un ex embajador en Caracas servía de puente para que, presuntamente, llegaran dólares y euros para Podemos. ¿Quién está mal informado? ¿Los periodistas o usted, canciller?