• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

¡Mida sus palabras!

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando el 23 de septiembre de 2014 se anunció el nombramiento de Jesús “Chúo” Torrealba para suceder a Ramón Guillermo Aveledo en la secretaría ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática, saludamos su designación como un buen paso en el proceso de aglutinar vastos sectores de la sociedad y convertir la alianza, más que en instancia de negociación partidista, en motor de un cambio en la conducción de los destinos nacionales.

Por su vinculación a los sectores populares, Torrealba entrañaba, eso creíamos, un salto cualitativo en lo que no es toda la oposición, pero sí su referencia más significativa. Por eso, quienes depositaron su confianza en él han comenzado a sentirse desalentados con su gestión.

Verdad es que el espinoso proceso de selección de candidatos a la Asamblea Nacional ha sido la preocupación central de la MUD, que para eso está. También es cierto que las elecciones primarias, donde las hubo, superaron las expectativas y desconcertaron al oficialismo que respondió con una farsa.

Sin embargo, no ha podido la concertación superar la perniciosa tendencia a confundir la tribuna mediática con el espacio ciudadano y pensar que el trabajo de masas puede sustituirse con información y propaganda, una tendencia que hace suponer a Chúo que la prensa independiente debe estar a su exclusivo servicio.

Sólo semejante convicción puede explicar sus falsos e injustos señalamientos respecto a la propuesta de Henrique Capriles que El Nacional difundió tanto en su edición impresa como en su portal web.

Al parecer Torrealba no lee sino los grandes titulares de primera plana. Por eso no vio la noticia ni en el papel ni en la pantalla. Y, como si El Nacional no fuese blanco ya de la pesada artillería judicial con que el régimen chavista está empeñado en destruirlo, el vocero de la MUD lanzó sus dardos con igual virulencia.

“El tema de la hegemonía comunicacional es un problema de cuidado, no solo existe la hegemonía que el gobierno aplica utilizando el poder, también existe la hegemonía comunicacional que algunos ejercen desde su egoísmo”, expresó Torrealba el miércoles refiriéndose a este diario porque, según afirmó, había hecho “caso omiso de la rueda de prensa del gobernador Capriles”.

Con fotos que reproducían las declaraciones publicadas del ex candidato presidencial respecto a su programa contra la recesión, este periódico refutó las acusaciones de Chúo Torrealba, quien no se limitó a formularlas a través de Radio Caracas Radio, sino que las replicó en las redes sociales para mayor confusión de los lectores que sí se enteraron de la “propuesta Capriles” gracias, precisamente, a nuestra edición en papel y su versión virtual.

El Nacional no debe actuar como portavoz unívoco de una corriente política; es un medio que está luchando por mantener su independencia, a pesar de la presión gubernamental para silenciarlo. No puede, en consecuencia, aceptar que se le acuse de ejercer una “egoísta hegemonía comunicacional”. ¡Mida sus palabras, Chúo!