• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Mentiras y presupuesto

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El presupuesto de ingresos y gastos de la nación correspondiente a 2013 presentado por el Poder Ejecutivo a la Asamblea Nacional, para su consideración, es una nueva muestra del irrespeto de este gobierno a las instituciones y de su vocación por la mentira. La falsedad se puede constatar fácilmente sin necesidad de ser muy prolijo o de entrar en detalles. El principal ingreso del Fisco nacional es desde hace casi un siglo el proveniente de la actividad petrolera, el cual se determina multiplicando la cantidad de hidrocarburos que se venda por su precio. Pero el precio del petróleo está totalmente subestimado en el proyecto de presupuesto, a igual que en el del año en curso. Mientras el precio promedio durante 2012 ronda alrededor de 100 dólares, el presupuesto vigente lo calculó a 50 dólares y para 2013 lo estima en 55 dólares por barril.

La consecuencia de esta gran mentira es que la Asamblea no podrá considerar el uso que se le dará a por lo menos la mitad de los ingresos petroleros que manejará el Gobierno nacional. Esto constituye un irrespeto al Poder Legislativo, pues menoscaba sus facultades constitucionales de supervisión y control. Solamente la sumisa mayoría oficialista es capaz de aceptar tal ofensa a su dignidad e inteligencia.

La subestimación de los ingresos ordinarios significa que el monto para distribuir entre los estados y alcaldías disminuye. Se burla de esta manera las disposiciones constitucionales sobre el llamado situado y se les amarran las manos a las autoridades regionales y locales, elegidas por el pueblo, para atender las necesidades de sus comunidades. Muchos gobernadores y alcaldes ya han hecho notar esta anomalía.

Un tercer efecto de este pecado original del presupuesto es que el destino de los ingresos que no se cuantifican queda librado al arbitrio del Poder Ejecutivo. Esto es, depende solamente de la voluntad del comandante Presidente, Hugo Chávez Frías. De manera que comunidades, trabajadores, universidades, gobernadores, alcaldes y hasta ministros se verán obligados a ir a adular a Miraflores para poder cumplir con las funciones que les son propias. Si esas peticiones son del agrado del jefe máximo, se les otorgará a los favorecidos créditos adicionales adornados por la firma “rabo e’ cochino” del comandante, tal como ha venido sucediendo en los últimos años. En contraprestación se exigirá el agradecimiento eterno al jefe y el voto favorable en todos los comicios.

Desde otro punto de vista, el aumento de gastos que presenta el proyecto de presupuesto (descontados los reservados a la voluntad del Presidente) es de tal magnitud que representa o bien una admisión de que la inflación será mucho mayor que la estimada (otra mentira) o que el incremento será mayor que en este año electoral, lo cual estimularía una inflación que no se quiere confesar. Mientras tanto, resulta imposible realizar un análisis serio de un proyecto de presupuesto plagado de mentiras.