• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Medios y miedos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La sumisión de los poderes Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano a los caprichos y humores del Ejecutivo -impensable en una auténtica democracia, mas no así en los regímenes de vocación absolutista, y el que nos gobierna desde hace tres lustros de hecho lo es- le permite a quien ejerce la Presidencia de la República actuar como juez y parte cada vez que se le antoje, tal como sucedió cuando Hugo Chávez, por discrepar de su decisión, juzgó y sentenció en cadena nacional y por anticipado a la honorable jueza María Lourdes Afiuni.

Tan nefasto precedente parece haber sentado jurisprudencia en el derecho socialista, rojo y bolivariano, pues solo así se explica que Nicolás Maduro inste a la fiscal general Luisa Ortega Díaz a investigar a los medios de comunicación por divulgar informaciones relacionadas con el desabastecimiento, en supermercados y abastos, de productos de primera necesidad, o por dar a conocer detalles sobre los recurrentes apagones que el ministro Jesse Chacón iba a exterminar en apenas cien días.

Considera el sucesor del “Comandante Eterno” que estos no son hechos noticiosos sino propaganda de guerra divulgada por medios no comprometidos con la verdad oficial, los cuales, en consecuencia, deben ser sancionados.

El exabrupto revela con claridad que, pese a la desmesurada cantidad de medios a disposición del Estado, en virtud de su pretendida hegemonía comunicacional, ni Maduro ni sus voceros pueden seguir ocultando sus carencias, errores, insuficiencias y omisiones.

Por eso, en sintonía con los lineamientos de los hermanos Castro, siguen empeñados en culpar a otros de sus falencias y se ensañan a diario -bien impidiéndoles acceso a insumos o bien por vía judicial - con los pocos medios críticos e independientes que en nuestro país aún abogan por la verdad y que, además, continúan fieles a sus lectores, escuchas o espectadores, defendiendo a ultranza el derecho a estar veraz y oportunamente informados.

No es esta tribuna un espacio para sostener que todo el periodismo que se produce en el país es honesto e imparcial. En todas partes se cuecen habas, es cierto; pero, los boletines, noticias, datos e informes menos solventes e imparciales que circulan en Venezuela emanan de periódicos, emisoras y televisoras pertenecientes al Estado o del mismísimo Ministerio de Información, como quedó palmariamente demostrado durante la agonía del extinto antecesor de Nicolás.

La imputación de delitos inexistentes y las acusaciones subjetivas que han alimentado la perversa doctrina judicial bolivariana se ciernen amenazantes sobre las escasas ventanas informativas abiertas al público, con la firme determinación de cerrarlas definitivamente y hacerle tragar a los venezolanos una verdad pasteurizada y homogeneizada en procesadoras rojas traídas desde La Habana. Maduro & Compañía tienen miedo de los medios, y por eso la emprende contra ellos con falaces argumentos.