• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Magistrados exprés

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

De acuerdo con las previsiones de la Constitución, la renovación de los cargos de magistrados en el TSJ se debe realizar en 2016, por la AN que resulte de las elecciones del próximo diciembre. El recordatorio fue hecho hace poco por el presidente de Un Nuevo Tiempo, Enrique Márquez, quien estuvo acompañado por el secretario general de Acción Democrática y por el coordinador nacional adjunto de Voluntad Popular cuando ofreció la declaración.

¿Cuál es el motivo de esa declaración, cuando no es ahora, en términos legales, momento para pensar en las personas que estrenarán togas en la instancia máxima de la judicatura? ¿Por qué estuvo Márquez acompañado ahora de los dirigentes de dos partidos importantes? ¿Por qué no se ocupan, él y sus compañeros de ruta, de una campaña electoral de ineludible trascendencia, en lugar de tocar un tema cuya importancia no se corresponde con las rutinas del almanaque de los cambios en la cúpula de la justicia venezolana?

Precisamente porque lo electoral no solo está presente, sino que es determinante, en el movimiento inesperado, pero también tracalero y oscuro, sobre el cual quiso Márquez advertir a la ciudadanía.

Ante la inminencia de una gran derrota electoral en las cercanas elecciones de diputados, los cabecillas del PSUV pretenden cambiar antes de tiempo a un grupo de magistrados cuyo plazo de salida todavía no llega, aunque sea cercano, pero que ellos quieren precipitar a la brava.

Han iniciado una avalancha de presiones hacia los titulares de tales cargos, para que se retiren de inmediato y dejen espacio a los títeres que colocarán en su reemplazo con el propósito de mantener así el control del TSJ durante los próximos años.

Están moviendo sus tenazas para amedrentar a los titulares todavía en funciones, tras el objeto de llenar sus poltronas con gentes de confianza a quienes no apremie el tiempo en breve, como sería el caso de los servidores solícitos de antes que la avalancha de diciembre ha convertido en una incomodidad.

El PSUV demuestra ingratitud con los togados que han sido sus dóciles piezas hasta ahora, pero ese es un asunto que concierne al diablo y a sus acólitos. Allá ellos con sus miserias, sus zancadillas, sus bajezas y sus desdichas. Lo que incumbe a la sociedad toda es la burla grosera que pretenden llevar a cabo en lapso anacrónico para propinar una patada a la voluntad popular, que adivinan adversa.

A la AN que salga de las elecciones de diciembre corresponde, debido a la pauta constitucional y a la honestidad republicana, la renovación de las vacantes del TSJ que correspondan, pero el PSUV quiere jugar posición adelantada, se quiere apresurar con un arrebatón que les permita seguir con el control de la instancia superior de la justicia.

En consecuencia, estamos en las cercanías de un hecho grave, si se convierte en realidad. Estamos ante la befa de la voluntad popular, si no nos ocupamos de evitarla. De allí la trascendencia de la denuncia efectuada por el presidente de Un Nuevo Tiempo.