• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Maduro doble y doblegado

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Debemos al cine la popularidad de los stunts o dobles de riesgo, personas a las que se les encomienda suplantar a los actores para rodar escenas de acción que podrían poner en peligro la integridad física de los intérpretes. Pero el cine es ficción y, como tal, inferior a la realidad, y la historia está plagada de comodines que actuaron en sustitución de gobernantes de diverso signo.

Félix Dadaev es un buen ejemplo. Si no hubiera sido por su parecido con Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, quien escribió con sangre su seudónimo (Stalin) en los anales soviéticos, Dadaev no hubiese pasado de ser un malabarista de circo; pero él, que ni siquiera era, según confesión propia, el vivo retrato del terrible Koba (Stalin) fue, sin embargo, el más fiel de los muchos dobles que se le adjudicaron al dictador georgiano, pues se tomó muy en serio su papel y calzó tacones a fin de ganar altura y engordó una docena de kilos para que su imitación fuese los más cercana posible a la perfección.

Como Stalin, también Hitler y Franco tuvieron dobles que eran utilizados para engañar al enemigo por encargo de los servicios de inteligencia. Mucho se ha especulado, cuando estuvo al borde de estirar la pata, sobre la existencia de un doble de Fidel Castro, lo cual puso en evidencia que las prácticas de los propagandistas cubanos no eran ajenas al trajinar estalinista.

Ahora surge una versión que ha sido exportada a Venezuela para su explotación por parte de los estrategas nicobolivarianos y sus salas situacionales. Recién finalizada la Cumbre de las Américas, los medios centroamericanos y europeos informan de la presencia en Panamá de un sosias de Nicolás Maduro que habría sido utilizado como señuelo para confundir no tanto a los paparazzi, sino a los centenares de venezolanos que esperaban hacer sonar sus cacerolas para contrarrestar el respaldo tarifado y aerotransportado que el oficialismo colocó en Panamá.

Algunos periodistas que no cayeron en la trampa roja pudieron desmontar el esquema de seguridad diseñado para proteger a Nicolás y su comitiva, poniendo al descubierto la presencia de los dobles, tanto de él cuanto de la prima donna combatiente.

De inmediato, proliferaron por Internet los comentarios, videos y fotografías alusivos a lo que algunos observadores, como el portal noticioso lapatilla.com, consideraron “un costoso show para un país en plena recesión económica, que apenas el día anterior redujo en 72% la oferta de divisas a los venezolanos para viajes al exterior. Y de paso resultó un show chimbo al punto de que una sola cámara captó todo el movimiento de ‘despiste’ de comiquita montado por los agentes cubanos”.

Por supuesto que semejante petardo disparó un bombardeo, por las redes sociales, de ironías y sarcasmos de distinto calibre que, por razones de espacio, no podemos reproducir; vamos sí, y como colofón de este editorial, a transcribir el de una twittera que pregunta: “¿Cuándo aparecerán los dobles del café, de la harina pan y del papel tualé?”