• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Lock out chino

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La agencia de noticias Xinhua despidió a todos los periodistas, fotógrafos y camarógrafos de sus oficinas en Caracas por haber reclamado sus derechos laborales. El despido ocurrió luego de que el Ministerio del Trabajo venezolano multara a la empresa por violar los derechos de los sus empleados contemplados en la Ley Orgánica del Trabajo y en la Ley del Ejercicio del Periodismo.

Xinhua es la agencia oficial del gobierno de República Popular China, la cual mantiene estrechas relaciones políticas, económicas y financieras con el gobierno nacional. No obstante, la inspectoría del trabajo le aplicó 80 multas como resultado de los reclamos y denuncias presentados por los trabajadores.

Los despidos, aparentemente avalados por la representación diplomática del gigante asiático, se basan en el criterio de que las leyes laborales venezolanas no le son aplicables, aun en el caso de los empleados venezolanos, razón por la cual no debieron haber formulado reclamos.

La acción de la agencia oficial china constituye lo que en el mundo de las relaciones laborales se llama un lock out, palabra que no tiene traducción directa al castellano, pero que en el diccionario inglés-español se describe como “cierre por parte de los patrones” y constituye una represalia en contra de los asalariados. Un respetado manual de economía británico explica que se trata del equivalente a una huelga, realizada por parte de los patrones.

En resumen, el lock out es una de las armas más poderosas del capitalismo salvaje, porque arroja al desempleo a los trabajadores y anula sus reclamos y protestas. Tanto así, que ha caído en desuso aun en las economías de mercado más burguesas, debido a que su efecto devastador e indiscriminado es, en ese sentido, similar al de las armas químicas.

La utilización del lock out por parte de la agencia oficial de prensa de un gobierno que se dice popular y su desconocimiento de las leyes del país anfitrión del que es socio y amigo genera alarma y dudas sobre el carácter de la relación entre ambas naciones.

El hecho de que el cierre patronal ocurra en un área tan sensible como la comunicación social, ligada a la libertad de expresión lo hace más grave. Pero puede explicar las denuncias de los obreros de otros sectores, como la infraestructura, el petróleo y la agricultura sobre el excesivo empleo de trabajadores importados en áreas en las cuales se cuenta con una oferta suficiente de venezolanos calificados, gran parte de ellos desempleados.

Resultaría preocupante que también se comenzara a importar la práctica del lock out, una de las más perniciosas del capitalismo salvaje, ya casi inexistente en los países industrializados, pero que aparentemente aun subsiste en los repliegues de los socialismos autoritarios de mercado. No nos estamos refiriendo a un cuento chino, sino a un hecho ocurrido en Caracas la semana pasada.