• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Llora el Zulia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Hay cierta gente que llora por un líder enfermo, lo cual es respetable, pero hay otras que lloran rotundamente por su tierra, por sus ríos, por sus costas y su lago de Maracaibo, el más grande de Suramérica. Su superficie es un espejo de agua de 16.000 kilómetros cuadrados donde vierten sus aguas 135 ríos, que nacen y recorren las tierras fértiles de Táchira, Mérida, Trujillo, Zulia y parte de Colombia, para morir en el lago.

El zuliano ama su lago: desde siempre le ha escrito poemas y le ha cantado décimas, danzones, contradanzas y gaitas a granel. El lago está sembrado en el imaginario colectivo. De allí emergió “la Chinita”, patrona de los zulianos y una leyenda wayúu cuenta el origen del lago. Objeto de estudio primordial de las universidades y sujeto de la literatura y cosmogonías zulianas, es el protagonista principal de una región que no se rinde. A sus orillas crecen las ciudades, extasiadas por la belleza del lago que les duele en el alma.

El lago fue fuente de proteínas para el pueblo cuando sus aguas tenían más peces que esa planta depredadora de la lemna. Del subsuelo se extrae petróleo a cántaros. Fuente de empleo, de investigación y desarrollo, allí se aprendió a sacar petróleo de un medio acuático y allí, en ese lago, toninas, cangrejos, camarones han compartido aguas con los buques, los ferrys y los remolcadores.

Pero el lago es la principal víctima del centralismo de este Gobierno. El lago se está muriendo aceleradamente porque la centralización brutal de las decisiones y de los recursos impide acometer las obras que necesita. Todo el poder y el dinero lo tienen en Caracas un grupito de jerarcas rojos que ni siquiera han navegado sus aguas. Ni se acuerdan de que existe, lo ignoran, lo desprecian. El desconocimiento les impide entender que del lago depende la calidad ambiental y la vida del Zulia y su gente.

La zulianidad, ese sentimiento de amor por lo suyo, logró forzar al centralista Estado venezolano a crear, en la década de los ochenta, un organismo autónomo, regional, descentralizado y participativo para el cuido, conservación y estudio del lago y su cuenca. El Iclam fue resultado de largas luchas para que los zulianos pudieran timonear las acciones de recuperación, cuido y conservación ambiental del lago.

Este Gobierno retrocedió en la historia y arrebató atribuciones, poder y autonomía a ese organismo. Tampoco da dineros ni hace alianza con la gobernación ni con la Universidad del Zulia para ayudar al lago, dejando a los zulianos sin participación en una tarea que requiere del concierto de todos los sectores.

El lago es el verdadero “corazón del pueblo” en el Zulia. Ese lago, abandonado a lo largo de 14 años de indiferencia, ineficacia y centralismo, cobrará venganza y latirá en la pasión y la razón de quienes habitan el Zulia para impedir que el centralismo siga haciendo daño.