• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Lágrimas verde olivo

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Al ministro de Defensa, general en jefe Henry Rangel Silva, le parece ofensivo para la Fuerza Armada que el candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski, haya anunciado que nombrará a un general activo para que lo reemplace en su cargo si la voluntad popular lo elige como el nuevo presidente de todos los venezolanos.

No sabemos a cuenta de qué el general Rangel Silva salió a colearse en una fiesta donde no está invitado: el ministro de la Defensa nada tiene que ver con el proceso de las elecciones que es un acto netamente civil. ¿De cuándo acá este señor es miembro del Consejo Nacional Electoral? ¿Quién lo escogió para ocupar ese puesto? Los venezolanos se están enterando hoy de que por encima del CNE está un general que quiere imponer una estricta censura bolivariana al candidato Capriles. Claro que al candidato Chávez no se atreve a enmendarle la plana porque lo destituye al momento. Hay que recordarle al general ofendido que es potestad consagrada en la Constitución Nacional que los candidatos a presidente escojan a sus colaboradores y los den a conocer o mantengan in pectore (busque el diccionario ministro) antes de las elecciones.

Que se sepa, en esta etapa democrática los ministros de la Defensa nunca nombran a sus reemplazos sino que ello le corresponde a los presidentes de la república que toman en cuenta los méritos y las capacidades de los altos oficiales para encomendarle esta tarea tan excepcional dentro del gabinete ministerial.

Es imperativo que el CNE le llame la atención al ministro Rangel y lo inste a mantener la boca cerrada por inmiscuirse en temas que no son de su responsabilidad y que, de paso, generan temores en la población y alteran el clima de entendimiento entre la sociedad civil y militar quién sabe con qué fines poselectorales. Mucho cuidado.

El CNE debe aclararle al general ofendido que la Fuerza Armada juega un papel importantísimo e imparcial en los comicios del 7 de octubre a través del Plan República, cuya misión consiste en resguardar los centros de votación e impedir hechos de violencia.

Así ha ocurrido en el pasado y también ocurrirá ahora. Los generales han cumplido su papel trabajando codo a codo con el CNE y no se han metido en las cuestiones internas electorales.

Recientemente, el jefe del Comando Estratégico Operacional de la FAN, mayor general Wilmer Barrientos, afirmó por el canal oficialista VTV que 139.000 uniformados estarán en 335 municipios. Dijo: "Nuestra actuación es de seguridad y resguardo, y lo que suceda en una mesa se resuelve con las autoridades electorales". Agregó que los venezolanos deben esperar "con paciencia que hable el árbitro, y acatar lo que diga el CNE, que será la decisión de la mayoría. Aquí manda el pueblo".

No ponemos en duda las palabras del general Barrientos pero no olvidemos que cuando el referéndum revocatorio el CNE atrasó los resultados para hacerles un "photoshop" a favor del Gobierno.