• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Jorge, el regalado

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Por fin al ministro de Planificación, Jorge Giordani, le bajó la luz divina cuando exclamó ayer que “lo gratis se acabó y el regalado se tiene que acabar en Venezuela”. En sus declaraciones ofrecidas al canal oficialista VTV y haciendo uso de esa gélida gracia napolitana que tanto le adorna, afirmó “que se deben cobrar ciertos servicios que ahora están fuertemente subvencionados, como la gasolina”.

Válgame Dios, nada menos que el diablo en misa. Sin duda se trata de una pequeña debilidad ideológica del profesor Giordani, porque hasta ahora en la Venezuela del socialismo del siglo XXI el dinero estaba condenado a desaparecer y, en su lugar, se iba a imponer nada menos que el trueque. Tú me das yuca y yo te doy ñame.

Pero parece que los dólares del petróleo ya no dan para estirar más la cuerda y llegó la hora de volverse cuerdo y cobrar como en España hasta por las recetas de las farmacias del seguro social. Bienvenido Don Dinero y adiós Señor Trueque, o truco, porque desde un principio cuando lo anunció el Presidente se notó a leguas que era una propuesta mentirosa.

Lo cierto es que hay que preparar la cartera para lo que viene porque el profesor Giordani piensa acabar con la “mentalidad rentista venezolana derivada de la producción petrolera” según un cable de una agencia de noticias. Nuestro máximo planificador habló del subsidio de la gasolina y “subrayó el absurdo de que en las gasolineras a veces se deja más propina de lo que cuesta llenar un tanque”.

No queda más que aplaudir a este nuevo inventor del agua tibia y a su facilidad de palabra para tratar de engañar a los ciudadanos y hacernos creer que él, como alto funcionario, se para en una gasolinera, se baja de la camioneta blindada, revisa los cauchos, mide el aceite y le pone agua o refrigerante a su vehículo. Luego se mete la mano en el bolsillo y saca unos billetes relucientes recién impresos, le deja el vuelto (unas moneditas sobrantes) al trabajador y luego parte raudo hacia su dulce hogar.

Como escena de telenovela no está mal, pero como realidad dista del infierno que supone llenar el tanque de noche en una gasolinera, mirando a todos lados para que no te asalten y dejando una propina más que justificada a un empleado que recibe un sueldo ínfimo y vive de esa entrada extra que, entre todos y no el Gobierno, le hace la vida menos ruinosa y miserable.

Giordani llega a afirmar rotundamente algo que hará las delicias de los economistas: “Imagínate lo que hubiera pasado con nuestras reservas, se las hubieran llevado” ¿los empresarios? (olvida a Evo Morales, Rafael Correa, el lujurioso Lugo del Paraguay, el incansable viejito pedigüeño Fidel Castro, etcétera). “Nuestras reservas podrían llegar a los 100.000 millones de dólares”, explicó. ¿Por qué no interroga de frente al Presidente y al petroducto de dólares que instaló para regalar millones a sus amigos políticos, un dinero que hoy sí necesitan los venezolanos?