• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Isla bloqueada

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El tema de esta nota editorial no es Cuba sino nuestra muy querida Margarita, una entidad cuya gobernación está en manos de la oposición, lo cual ya es motivo para que, desde Caracas, el régimen bolivariano se dedique a torpedear la gestión del mandatario regional.

Ejemplo de este ensañamiento del poder contra los margariteños lo constituye la expropiación de las magníficas instalaciones del Puerto de la Mar para asentar en ellas una universidad que, a juzgar por la "ranchificación" de las estructuras y los espacios del conjunto, así como el deterioro de su entorno, más pareciera un correccional que una institución educativa.

El arbitrario cambio de uso que vino aparejado con la expropiación afectó de manera brutal el núcleo comercial de Porlamar, el cual se había resentido con la apertura de los centros comerciales de Pampatar, lo que generó un desequilibrio entre los municipios Mariño y Maneiro, y contravino el estatus de puerto libre conferido a Nueva Esparta para propiciar su vocación turística.

En octubre de 2009, el Presidente asestó un duro golpe a la isla cuando decretó la "adquisición forzosa de los bienes muebles e inmuebles del Complejo Hotelero Margarita Hilton & Suites y la Marina" y su traspaso a lo que redundantemente llamamos una operadora inoperante: Venetur.

Luego el 26 de septiembre del año pasado, el comandante expropió la empresa Conferry, naviera que trasladaba a más de 60% de los pasajeros que transitan entre Margarita y tierra firme. Una expropiación que implicó, de paso, la incautación de ¡un equipo de baloncesto! El Presidente trató de justificar tamaña locura alegando que el funcionamiento de Conferry era "un desastre", olvidando que más desastroso ha sido su gobierno durante catorce inaguantables años.

En aquel momento, la Cámara de Turismo, la Cámara de Comercio y Fedecámaras Nueva Esparta advirtieron sobre la incapacidad gubernamental para gerenciar entes como el usurpado, pues para muestra tenían ya con la administración del puerto marítimo Guamache, donde se olvidaron de los cruceros internacionales para, supuestamente, dar prioridad a la carga. Pues ni lo uno ni lo otro.

Los temores de los gremios empresariales neoespartanos sobre Conferry se quedaron cortos. De las ocho unidades que mantenían a flote, ahora sólo funcionan dos, en pésimas condiciones sanitarias con retardo de hasta 8 horas.

A estas deficiencias hay que sumar las carencias del transporte aéreo. Una restringida oferta de vuelos, con retrasos considerables y limitaciones extremas en los cupos, no hace del aire una buena opción para visitar o regresar desde Margarita.

Las severas limitaciones matan lentamente la economía isleña y perjudican a los lugareños que, en caso de emergencia, deben quedarse varados por la insuficiencia en la oferta de transporte.

Se trata pues de un vulgar bloqueo no declarado, pero que se ensaña con los margariteños día tras día.