• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Insomnio rojito

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Ayer un despacho de la agencia española Efe titulaba la información enviada a los medios en el exterior de la siguiente manera: “Ausencia de Chávez marca el ánimo de la campaña electoral en Venezuela”. Una buena y certera manera de caracterizar algo tan extraño como el hecho absurdo de vivir unas elecciones para elegir gobernadores y consejos legislativos y estar pendiente de algo tan distinto como la salud del mandatario nacional que odia la figura de los gobernadores y está acabando con la descentralización.

En el fondo es la guillotina de la estructura del Estado tal como lo conocemos hasta ahora pero, a la vez, lo es de la eliminación de los privilegios y de los recursos públicos que hacen que los gobernadores y los legisladores regionales tengan un suero en la vena conectado a los recursos públicos que alimentan a sus militantes y seguidores.

De manera que el camino que les espera no sólo atropella la estructura general del Estado sino que reduce la presencia de los líderes regionales a simples víctimas que esperan su turno ante la silla eléctrica de las comunas.

Por ello resulta absurdo que los aspirantes a ser elegidos como integrantes de los consejos legislativos sean partidarios de las ideas del Presidente enfermo que, sin duda, no ceja en la idea de eliminar cualquier instancia (gobernadores, alcaldes, integrantes de los consejos legislativos) que le impida ejercer su poder directamente desde Miraflores.

De forma que los consejos legislativos rojo rojitos alimentan a su propio verdugo e incluso le rinden, como los aztecas, la pleitesía a un dios liberador que los colocará meses después en el altar de la purificación.

Todo pareciera posible en este escenario que una incierta mayoría termina por definir como un caos y que no lo es en absoluto. La idea del caos sólo es alimentada por los extremismos que intentan cerrar cualquier vía posible basada, como es lógico, en el análisis concreto de la realidad y no en las ideas irracionales de lo que deseamos y no en lo que podemos.

El mapa está claro: basta revisarlo y reafirmar la hoja de ruta que ha permitido sobrevivir a la oposición, ganar espacios, recursos y trazar nuevas y exactas estrategias que permitan morder y apoderarnos cada vez más de una parte de la torta política que se ha ido arrancando al Gobierno años tras años. Ha sido una estrategia exitosa el sobrevivir y crecer geográfica y políticamente frente a un gobierno autoritario, manipulador de los recursos del tesoro público, que usa a sus diputados de la Asamblea Nacional para tratar de juzgar a los gobernadores y obtener ventajas electorales.

Las comunas, la enfermedad del Presidente y tantas otras cosas tratan de esconder el objetivo principal de la oposición: ir a votar y debilitar al Gobierno en su base popular, cansada de promesas incumplidas. El voto seguro e inevitable de la oposición es lo que le quita el sueño al Gobierno. Ayude usted a ese insomnio rojito.