• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Indecencias

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“¿Es que no tiene usted sentido de la decencia, señor? ¿A estas alturas ya no le queda sentido de la decencia?” Con estas palabras alcanzó merecida notoriedad el abogado Joseph Welch cuando silenció y dejó al descubierto la mala fe y desvergüenza del senador Joseph McCarthy, quien encabezó, a comienzos de los años 50 del pasado siglo, una despiadada persecución contra artistas e intelectuales, especialmente los vinculados al cine, que se conoció como Caza de Brujas, uno de los episodio más sombríos de la democracia norteamericana.

Las traemos a colación porque, aquí y ahora, cuando ya no parecen estar lejanas las elecciones para renovar el Parlamento, el régimen perfecciona sus trapacerías para acorralar a los motores de una avalancha opositora.

Hay que escuchar nada más las declaraciones de la señora Ortega al postularse para permanecer en el cargo -en demostración de que hay funcionarios teñidos de rojo que apuestan a la perennidad, como los árboles, para languidecer con los puestos bien puestos- y en las que manifiesta su intención de mantener a Leopoldo López en cautiverio hasta que así lo disponga quien, al parecer, gobierna sus acciones, el señor que se ocupa de aparentar que está al mando del país.

Ha dicho la acusadora en relación a la inhabilitación del dirigente de Voluntad Popular: “Son dos períodos, uno de seis y otro de tres años. Creo que el período de inhabilitación no ha terminado. Solicitamos a la contraloría información al respecto”.

No sabemos dónde cursó estudios de Derecho la señora Ortega y si su peculiar forma de interpretar las leyes deriva de su asociación con el hombre que era capaz de leer la verdad en los ojos de los falsos testigos, pero eso de acumular sentencias por la libre no parece tener asidero ni siquiera en la arbitrariedad del fallecido Clodosvaldo Russián.

Y es que su argumentación no es más que una endeble tentativa de refutar la opinión de un autorizado jurista, el doctor Enrique Sánchez Falcón, profesor titular de la cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, en la cual sostiene que en 2006 la Contraloría le impuso a López dos inhabilitaciones, por demás injustas y sin fundamento. La primera, en julio, fue de tres años, y la otra de seis años se le aplicó en agosto. Ambas comenzaron a aplicarse cuando López dejó la Alcaldía en diciembre de 2008.

Está, pues, muy claro que ambas medidas han llegado a su término y que López, aun en prisión (y sin ser condenado, como recuerda el doctor Sánchez) puede aspirar a ocupar una curul en la próxima Asamblea.

También está claro, pero clarísimo, que los deseos de Maduro son órdenes para Ortega. Porque aquél, con falaces argumentos, al referirse a las sanciones a personeros de su régimen aprobadas por el Congreso estadounidense, intenta confundir al ciudadano común al afirmar que se trata de presiones contra la nación para que liberen a López, el cual, enfatizó, seguirá preso. Puede uno preguntarse: ¿A estas alturas ya no les queda sentido de la decencia?”