• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Ignorancia y TV

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Entre los rasgos reprochables de los gobiernos personalistas y autoritarios destaca la tendencia del líder a hablar en abundancia de lo poco que sabe y de lo mucho que ignora. Esa deformación era y es notable en los casos de Mao y Fidel quienes, sin modestia ni vergüenza, opinaban indistintamente sobre asuntos agrícolas y cría de vacas que producirían 100 litros de leche al día, de la teoría de la relatividad y de las leyes de la termodinámica y, en fin, de lo que fuera con tal de distraer al auditorio o aburrir a los lectores de las revistas oficiales que reseñaban sus conocimientos infinitos.

Era común leer, por ejemplo, en un bodrio llamado China Reconstruye, cómo la mano de un cirujano, guiada por el pensamiento del Gran Timonel, salvaba vidas en las estribaciones del Himalaya, o ver en un semanario habanero una foto de Fidel en el campo con una leyenda que explicaba cómo el comandante giraba instrucciones a un agrónomo para optimizar la siembra de malanga.

En Venezuela, Chávez fastidiaba en cadena con impotables fárragos sobre lo prosaico y lo sagrado. Ahora, su delfín pretende nadar en esas mismas aguas y, creyéndose semiólogo, comunicador, psicólogo y sociólogo, quiere imponer más controles sobre los medios audiovisuales, y en especial la televisión.

Sus profundos estudios al respecto le dictan que la televisión “transmite antivalores a la gente joven al resaltar la violencia, las armas y las drogas” y, por tanto, hay que ajustar su programación a los requerimientos del “hombre nuevo”.

La pedantería del señor Maduro no puede, empero, ocultar la supina ignorancia que pone de bulto cuando propone repartir dispositivos para el “control parental” de la programación de los canales de televisión. Olvida que el “control parental” es una opción que ofrecen todas las operadoras de televisión por cable, amén de los telerreceptores de última generación, así como los buscadores más populares de Internet.

Pero en Miraflores no parecen estar al día en materia tecnológica, quizás porque los 110 vicepresidentes recién nombrados padecen enormes lagunas conceptuales y no están actualizados. De allí que surjan estas metidas de pata que podrían ser objeto de una gran mamadera de gallo, si no fuese porque lo que está en juego es, nada menos, que la libertad de expresión.

Por encima de esos controles rojitos nacerán otros “metacontroles” e “hipercontroles” que se multiplicarán como los jóvenes raspacupos del PSUV que disfrutaron de Cadivi sin que la policía los detectara a tiempo.

Claro está que esta escalada de controles que se quiere profundizar se inscribe en una política de dominación de los espacios públicos a fin de que por ellos circule una sola corriente de pensamiento.

Esta camarilla militar con una pizca civil que se ha hecho del poder, estima más conveniente para Venezuela un control total como el que funciona en La Habana.