• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Historia repetida

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Como era previsible, por la tradicional forma improvisada de actuar del Gobierno, a cada momento surgen nuevas iniciativas con respecto al destino de los restos del fallecido presidente de la República, Hugo Rafael Chávez Frías. Lo aconsejable y lo más respetuoso en estos casos es alejarse de las desmesuras y tomar las decisiones dándole tiempo al tiempo mientras se calman los ánimos y se aplacan las pasiones.

El presidente encargado, Nicolás Maduro, había respondido ayer a una pregunta formulada por un periodista sobre las medidas que pensaba tomar el Ejecutivo en los próximos días y éste se limitó a decir lacónicamente: “No tenemos cabeza para más nada, lo digo con sinceridad”. Desde luego que estas palabras preocupan e inquietan a los venezolanos porque la nación no puede seguir a la deriva indefinidamente.

Venezuela, como bien lo dice la historia, es un país presidencialista. Aquí el Estado es algo que pareciera existir sólo a través de un Gobierno personalizado al extremo, como si ser mandatario nacional trascendiera cualquier límite humano y racional, e hiciera aflorar en quien asume el cargo grandezas y mezquindades, odios y resentimientos, generosidades y locuras. Los ejemplos sobran desde que nos volvimos república.

Si bien los venezolanos entienden, y así lo han demostrado en su gran mayoría, que el deceso del presidente Hugo Chávez Frías es un durísimo golpe para sus millones de seguidores, no está de más recordar la necesidad de darle continuidad y legalidad a la gestión del Gobierno y que, como ordena la Constitución Nacional, se debe convocar a elecciones en un plazo claramente estipulado.

Estas son cuestiones que, como mínimo, no pueden dejarse a merced de la inercia sino asumirla con la seriedad del caso y fijar la fecha para los comicios. Esto no empaña los honores merecidos y los destinos de los restos del mandatario fallecido. Muy al contrario, traería paz y tranquilidad a un pueblo inquieto, nervioso y lleno de tensiones.

Ya el presidente de Uruguay, José Mujica, veterano de tantas batallas y con buen olfato para detectar posibles tempestades, dijo a los periodistas con su estilo abierto y franco unas cuantas frases sobre las cuales vale la pena reflexionar: “Espero que tengan todos los venezolanos, tanto el Gobierno como la oposición, la madurez para sobrellevar una situación que inevitablemente va a tener sus bemoles… Ahora hay que hacer todo lo posible para no echar nafta a la hoguera”.

De manera que mientras se rinden los honores correspondientes al mandatario nacional, no deben olvidarse las tareas pendientes y la urgencia de las soluciones. Hoy el Presidente encargado ha sorprendido al país con la noticia de que “se ha decidido preparar el cuerpo del comandante presidente, embalsamarlo, para que quede abierto eternamente para que el pueblo pueda tenerlo allí… Así como está Ho Chi Min, como Lenin, como Mao Tse Tung”. ¿Para qué tanta prisa?