• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Goya en el MBA

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Se trata de uno de los acontecimientos culturales de mayor significación que haya tenido lugar en la Caracas de los años recientes: el pasado 26 de junio se produjo la inauguración de Goya: la mirada inconforme,en los espacios del Museo de Bellas Artes. La exposición es fruto de la colaboración de la Fundación de Museos Nacionales y la Embajada de España en Venezuela.

La colección expuesta, que suma 173 piezas, tiene una historia que merece recapitulación. En 1959, al año siguiente de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, el MBA adquierió la serie completa de Los desastres de la guerra, profunda indagación del lado oscuro del ser humano, expresada en 80 grabados. Que aquella decisión formaba parte de una visión, de una estrategia museística, lo prueba que ese mismo 1959 fue adquirida la serie conocida como Caprichos (en un manuscrito que permanece resguardado en el Museo de El Prado, Goya escribió a propósito de sus Caprichos: “El mundo es una máscara, el rostro, el traje y la voz todo es fingido; todos quieren aparentar lo que no son, todos se engañan y nadie se conoce”).

Pero la historia de esta Colección Goya todavía no ha terminado: en 1972 el MBA adquirió la primera impresión de 6 piezas de los Últimos caprichos. Una donación de la familia Nauheim, en 1974, permitió agregar a la colección dos estampas de la serie conocida como Pinturas de Velázquez. En 1992, año terrible en la historia de Venezuela, sometida a dos sangrientos intentos de golpe de Estado, ocurrieron dos importantes avances cualitativos para la colección: por una parte, la adquisición de 4 piezas de la serie Disparates, por la otra,la incorporación de una pieza de la serie Tauromaquia, donada por Raúl Nass.

Por primera vez se muestran en una exposición todas las piezas de esta maravillosa colección. Todo un acontecimiento, que quizás el Museo de Bellas Artes no ha comprendido en su plena dimensión. Si las autoridades del MBA hubiesen asumido el valor que Goya representa en la historia del arte occidental, entonces el montaje no sería tan precario: las fichas de las obras serían legibles y la desfalleciente iluminación no tendría que entrar en disputa con el azul saturado con que fueron pintadas las paredes de la sala.

El domingo 29 de junio de 2014, recién pasado el mediodía, la exposición no tiene catálogo. Lamentable:una exposición de esta relevancia sin catálogo. Lo que sí hay es una joven funcionaria que, a las 12:20, ingresa con un grupo de personas a la sala casi vacía, durante unos minutos: balbucea, repite muletillas, no aporta ni un dato a la comprensión del artista ni de su obra. Un Goya reducido a la nadería, a la insignificancia contra la que Goya se expresó en centenares de grabados.

La exposición, que estará abierta hasta diciembre, debe ser visitada, a pesar del opaco dispositivo con que el MBA la ha rodeado. Goya resiste y nos habla. Goya nos recuerda que el sueño de la razón produce monstruos.