• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Gobierno teledirigido

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No queda otra alternativa que seguir paso a paso las informaciones que las agencias internacionales de noticias comunican a sus lectores en el exterior para enterarnos a ciencia cierta sobre lo que ocurre con el Presidente de la República y su condición de salud. Resulta inútil repetir que, más allá de los extremos en que incurren los fanáticos de parte y parte, lo que los ciudadanos piden es una información concreta y detallada sobre lo que está pasando en La Habana. Y la razón es de peso: la omnipresencia del mandatario nacional no puede diluirse en un lago de agua dulce gubernamental donde "todos somos amigos" y, de paso, "nos queremos tanto".

Los venezolanos están muy preocupados por esta ausencia de liderazgo, de omisión de poder, de soledad de rumbo y propósito en la cual nos han encajonado los líderes del movimiento chavista olvidando sus responsabilidades y dedicándose a prodigarse loas y lealtades entre ellos,
mientras relucen los cuchillos en medio de la noche. Lo cierto es que no es el momento para máscaras y disimulos, porque no estamos en un febrero de Carnaval sino en una fecha histórica para la república.

Basta resaltar, como característica principal de la situación, que el país está aparentemente tranquilo pero, como es lógico, se mantiene día tras día a la expectativa porque lo que está en juego afecta rotundamente el futuro de su vida. De manera que alguien tiene que hablar claro sobre lo que pasa en La Habana y cuáles son los pronósticos de los médicos de allá sobre la vida del Presidente de la República. Resulta por demás inaceptable para todos los venezolanos que las altas autoridades cubanas sepan más acerca de la condición de salud del jefe del Estado que quienes votaron por él y lo escogieron para dirigir los destinos de la república.

Siguiendo un despacho de prensa de la agencia Reuters, nos enteramos de que el vicepresidente ejecutivo de la república, Nicolás Maduro, llegó a La Habana para informarse del estado de salud del Presidente, pero que las autoridades cubanas le habían dicho que esperara "el momento adecuado para visitar a Hugo Chávez".

La agencia Reuters agrega que en "una breve nota publicada por el diario cubano Granma reseñó que Maduro se dirigió directamente al hospital donde recibe tratamiento el presidente Hugo Chávez Frías para saludar a sus familiares y al ministro de Ciencia y Tecnología venezolano, Jorge Arreaza Monserrat".

Desde luego que esto resulta insólito para los venezolanos, pero lo es aún más que el diario Granma publique una foto de Maduro sonriente "cuando fue recibido por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, para analizar con los facultativos el momento adecuado para visitar al Presidente".

Además de humillante, lo lógico es que esa visita se hubiera coordinado adecuadamente para evitar que los cubanos pongan a hacer cola al vicepresidente Maduro, como si fuera un pasajero del Metro de Caracas.