• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Firmas contra balas

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Ante el disparate de la resolución 8610 aprobada por el ministro de la Defensa, general Padrino López, y que de hecho entierra la vigencia de los derechos humanos en Venezuela, los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela tomaron la iniciativa de salir a la calle a recoger firmas y preparar una demanda de nulidad de la mencionada resolución que, desde ya, se perfila como instrumento destinado, en la práctica, a justificar la pena de muerte si se producen manifestaciones callejeras.

Resulta por demás insólito que se le de a la Fuerza Armada esa potestad para que haga uso de la fuerza “potencialmente mortal” cuando se le ordene controlar cualquier disturbio callejero, ya que de hecho está en sus propias manos el calificar qué tan peligroso puede ser lo que está ocurriendo. Que se sepa todavía no se ha inventado un “disturbómetro” que permita medir en lo inmediato la magnitud de las manifestaciones.

Ya hemos visto la matanza ocurrida en el municipio Chacao el año pasado y casualmente allí estaba actuando la Guardia Nacional Bolivariana, que hasta donde sabemos es un componente militar. Al general Padrino se le olvida que muchos de los que integran la base de las FANB son jóvenes inexpertos y que durante el Caracazo no tenían idea de cómo manejar tales situaciones de peligro.

Lo mismo ocurrió durante las intentonas del 4 de febrero y del 27 de noviembre, como bien lo pudimos observar los periodistas que cubrimos esos sucesos. Cualquier automóvil que se desplazara por la autopista Francisco Fajardo y por el frente de la base aérea de La Carlota era ametrallado y sus ocupantes asesinados vilmente sin tener ni arte ni parte en lo que estaba sucediendo. Resulta que un ilustre dio la orden de disparar sobre los transeúntes y los conductores que a esa hora se dirigían a sus trabajos.

No sólo los asesinaron a sangre fría sino que disparaban contra algunos civiles que se acercaban a prestarles ayuda, de manera que murieron desangrados. Y no nos diga señor Padrino que “guerra es guerra” porque bastaba con simplemente colocar barricadas para impedir el tránsito, sin necesidad de ametrallar a quienes cometían el error involuntario de no saber que se estaba desarrollando una intentona.  

De acuerdo con un despacho de la agencia Efe, el presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, Hasler Iglesias, afirmó que esta “recolección de firmas es un recurso más contra la resolución 8610 del Ministerio de Defensa, que sigue a otro con el mismo fin presentado ante el Tribunal Supremo de Justicia”.

El presidente de la FCU recordó que “esta semana vimos cómo un joven tachirense cayó asesinado por la Policía Nacional en San Cristóbal con un arma de fuego”.

Los periodistas hemos visto con asombro cómo tratan de hacernos tragar la mentira de que el integrante de la Policía Nacional disparó con balines de plástico cuando la experiencia nos enseña que, en la mayoría de las veces, los policías rellenan con bolitas de plomo sus escopetas para lograr que el disparo sea más letal.