• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Esperando la muerte

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A través de sus recientes ediciones, El Nacional se ha ocupado de investigar, sin escatimar esfuerzo, el abandono en que se encuentran los servicios de salud. Aparte de la vocación crítica del periodismo, movió nuestro interés el evidente deterioro de los centros y las instalaciones, una situación cuyo tamaño obligaba a una observación atenta.

Esto nos condujo a una serie de reportajes sobre los servicios de radioterapia y quimioterapia en los hospitales públicos, con los cuales se pudo ofrecer una visión panorámica de la situación de postración a la que han llegado en los quince años de gobierno bolivariano.
El oficialismo ha abandonado a los pacientes de cáncer, los ha condenado a una larga agonía y a peregrinar por el país a la búsqueda de una sala apta para atender los requerimientos de quimioterapia o radioterapia. Peregrinan en vano, porque los recursos han ido a parar a los bolsillos de los corruptos de cuello rojo.

El impacto de las revelaciones no sólo llamó la atención de las autoridades, sino que produjo un ataque del oficioso diario Vea. Calcando la conducta de los burócratas, Vea habló de una conspiración contra las maravillosas cualidades que distinguen a la revolución en el área de la salud.

También se atrevió a decir que la serie de reportajes formaba parte de una conjura en la que participaban las clínicas privadas. No faltaron las amenazas como si se tratara de un ataque premeditado e injusto de un periódico parcial y sectario.

Ni las acusaciones infundadas ni las bravatas harán que El Nacional se haga de la vista gorda ante esta emergencia. Así como se ocupa de cualquiera de los problemas que incumben al lector, continuará su trabajo sobre la salud pública. Cuando dejen de existir, como queremos, el periódico lo comunicará a sus destinatarios, pero mientras persistan les seguirá la pista como hacen los sabuesos que saben hacer su trabajo.

La serie de reportajes ha llegado a su fin para dar paso a otras noticias de igual interés, pero el tema mantiene su prioridad en la sala de redacción. Seguirán su rastreo los reporteros y captarán sus defectos los fotógrafos, como también captarían sus excelencias y sus progresos si fuere el caso, aún cuando no se plantee la continuidad de un proyecto como el llevado hasta hace poco.

Un periódico debe ocuparse de mil cosas y buscar la manera de ofrecer nuevos reportajes sobre los asuntos que vayan ganando espacio en la vida cotidiana. La salud pública formará parte esencial de tales contenidos, por supuesto, aunque de momento se registre el tratamiento de otros problemas fundamentales.

El análisis de las urgencias de la salud es un compromiso de El Nacional, que reitera a través de esta nota editorial que el tema no caerá en el olvido. No sólo porque forma parte de un agobio doloroso de la sociedad, sino también porque descuidar su atención sería una traición al oficio del periodismo.