• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Escasez y tecnología

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Hace dos días la agencia AP anunciaba en un cable muy divertido y a la vez sorprendente que los consumidores, cansados de recorrer, sin éxito, abastos y supermercados para adquirir jabón de baño, papel sanitario, aceite, mantequilla y pare usted de contar, cuenta ahora con "una aplicación gratuita para dispositivos móviles diseñada por José Augusto Montiel que le permite a la gente notificarse entre sí dónde hay a la venta harina, azúcar, leche, aceite de cocina y papel higiénico. En más de 12.000 ocasiones la población la ha bajado de Internet".

Seguramente que entre esos 12.000 usuarios que se han interesado por esta aplicación no debe existir un alto funcionario del Gobierno, y mucho menos Maduro, Diosdado, Vielma Mora o Arias Cárdenas, porque esos tienen sus alacenas bien abastecidas. Desde luego que nadie de la Guardia Nacional Bolivariana se va a atrever a registrar si en las residencias de estos jefes revolucionarios hay "acaparamiento doméstico", como dijo Maduro cuando acusó a las amas de casa de cometer semejante delito.

El Gobierno trata siempre de echarle la culpa a otros y no a su propia ineficiencia.

Según la AP, "el programa, conocido como Abastéceme, opera en la plataforma Android y se apoya en el programa Google Maps para lograr la localización geográfica". Montiel dice que el producto más reportado ha sido el papel higiénico, pero también la harina. "Ha sido algo abrumador".

Pero la tecnología no lo puede todo. Este fin de semana Maduro ordenó la destitución de la jefa de Indepabis, Consuelo Cerrada, porque uno de sus funcionarios más allegados, Trino Martínez, "director de fiscalización de Indepabis" fue detenido "justo cuando extorsionaba a unos comerciantes en El Valle", de acuerdo con lo publicado por Últimas Noticias. El diario agregó que otros cinco funcionarios del organismo fueron identificados como miembros de una mafia que amenazaba a los comerciantes y obtenían gruesas sumas de dinero como protección.

La publicación señala que miembros de la contrainteligencia militar descubrieron como funcionaba la organización delictiva.

Los funcionarios de Indepabis le proponían protección para que acapararan productos a cambio del pago de una "vacuna mensual que oscilaba entre 30.000 y 50.000 bolívares mensuales".

Todo esto deja al descubierto que la escasez y el acaparamiento de productos van unidos por el hilo conductor de funcionarios del mismo Gobierno, que miente cuando trata de acusar a las amas de casa de acaparadoras domésticas y atribuye la escasez a una maniobra de la derecha y el imperialismo.

Si esto ocurre en Caracas qué no pasará en el interior del país donde la vigilancia no existe y las redes mafiosas de funcionarios hacen de las suyas respaldados por los argumentos inventados en Miraflores.

Maduro ha decidido colocar en Indepabis a Eduardo Samán, un hueso duro de roer, que ya había ocupado ese cargo y que fue despedido abruptamente por Chávez.