• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Escasez de papel

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Así como los venezolanos deambulan a la caza de papel sanitario y las amas de casa patrullan por las calles vigilando donde hay harina de maíz precocida, aceite de maíz o mantequilla, de la misma manera los medios impresos en Venezuela se las ven duras y difíciles para conseguir uno de sus insumos fundamentales: el papel para imprimir periódicos y revistas.

Si bien el avance tecnológico y las maravillas que cada día Internet coloca en las manos de la gente y que alimentan la posibilidad de un mundo futuro sin periódicos en papel, lo cierto es que ese momento fatídico no ha llegado y de seguro tardará en llegar en esta parte del mundo llamada América Latina.

Pero la amenaza de Internet con respecto a la prensa escrita se ve distante si recordamos la guerra de tierra arrasada que Fidel Castro impuso en Cuba hace 50 años. La isla se caracterizó por su periodismo variado que iba desde los más señoriales hasta los más populares. Generaciones de periodistas pasaron por sus páginas y decenas de intelectuales se dieron a conocer en esos medios de comunicación.

Pero llegó Fidel Castro y de un plumazo enterró a toda la prensa porque su régimen comunista no podía convivir no sólo con el periodismo libre sino con la crítica a sus actuaciones despóticas y sus berrinches políticos.

En su lugar, fortalecieron Granma, publicación que en sus primeros tiempos fue aguerrido y popular, hasta que lo convirtieron en la gaceta oficial de la revolución. Muchos de sus periodistas fueron a la cárcel y otros al exilio. Hoy no es más que una hoja parroquial.

De la misma manera ha venido procediendo el régimen chavista, ya no con la vulgaridad del verdugo que corta cabezas a diestra y siniestra, sino con la gota de agua de la tortura china, que incesante va causando la muerte lentamente. Si miramos atrás vemos como han ido desapareciendo periódicos y revistas de provincia, y también de Caracas y de su periferia, así como radios y televisoras privadas. Paralelamente, crece el número de pasquines oficialistas con mucho dinero y pocos lectores.

De manera que Internet no es por los momentos el gran villano de la prensa escrita. Ese papel lo desempeñó el occiso hasta el año pasado, cuando el Gobierno borró de su registro de importaciones prioritarias el papel periódico. Luego pasó la batuta a su sucesor que, entre viajes y pajaritos, ha puesto a 25 diarios regionales a punto de cerrar sus puertas definitivamente. Algunos ya han dejado de circular y están a la espera de bobinas de papel para reanudar sus labores y no dejar en la calle a decenas de periodistas, empleados y obreros.

El viernes, la Sociedad Interamericana de Prensa hizo un llamamiento al Gobierno de Venezuela y recordó, de acuerdo con el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP, Claudio Paolillo, que “las licencias para la importación de papel o equipo periodístico son contrarias al libre flujo informativo en una democracia”.