• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Escasez muy madura

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Las alturas del poder tienen, al parecer, la capacidad de cambiar profundamente la psiquis de los gobernantes. Llegan a apoderarse del mando supremo y desde ese momento entran en un mundo de alucinaciones que los conduce a proponer y querer llevar a la práctica cualquier tipo de disparate, que en otras circunstancias los hubiera conducido a un centro de salud para enfermos mentales.

Y no se trata de los países tropicales o del Medio Oriente, donde los mandatarios cometen cualquier tipo de locura, sino en países desarrollados en los cuales privan ciertos diques de racionalidad. El ejemplo de Alemania con los nazis y de los italianos con el fascismo y el rastro de dolor, muerte y miseria que dejaron a su paso es una pesadilla que nos atormenta hasta hoy.

Basta con recordar a Fidel Castro (hoy en franco deterioro mental) y la famosa vaca que iba a producir 200 litros de leche a diario y que no llegó ni a 10. Mientras Fidel jugaba con su vaca el pueblo de Cuba se empobrecía cada día más hasta llegar a vivir de las limosnas de la Unión Soviética, y hoy de la botija petrolera venezolana. Lo único que creció fue la prostitución, las famosas “jineteras”, la única forma de comercio libre regido por las leyes del mercado.

Para justificar su fracaso Fidel Castro se dedicó a inventar una serie de catástrofes fabricadas por Estados Unidos: epidemias de dengue, sequías que arruinaban las cosechas y furiosos huracanes que iban derechitos a la isla, sabotajes industriales dirigidos desde satélites y venenos que contaminaban el agua potable. Jamás aceptó que su disparatada forma de gobernar era la causa de tanta ruina.

Pero como la historia da sorpresas, aquí apareció un militar que no se le ocurrió otra cosa que convertirse en alumno de Fidel y arruinar a Venezuela. Su heredero, Maduro, también ha tenido éxito en inventar unos cuentos fantásticos para explicar la terrible escasez que padece el país.

Esta semana Maduro inventó, y así lo declaró por VTV, que Estados Unidos “está organizando un plan para que se produzca un colapso económico que genere un conflicto social tipo Egipto”. Agregó que tenía en sus manos “una información de primer nivel” sobre una reunión en la Casa Blanca con miembros del Departamento de Estado, de la Agencia de Seguridad Nacional, de la CIA y del Departamento del Tesoro “para actualizar la guerra económica contra Venezuela”. Luego del colapso económico vendría una explosión social y el caos, como en Egipto, aseveró Maduro.

Lo cierto es que Maduro está un poco desfasado: ya existe un colapso en la distribución y venta de alimentos, en la producción de bienes de consumo diario como harina de maíz, aceite, papel sanitario, leche y azúcar, pollo, etcétera. El índice de escasez de seis alimentos básicos supera, según el BCV, 60% en julio. Estados Unidos no necesita un plan para crear un caos económico y generar una explosión social en Venezuela. Con Maduro les basta.