• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Enemigos del ambiente

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Los individuos y grupos que trabajan, promueven o proclaman la necesidad de cuidar el ambiente están solicitando la derogación del Decreto 1227, que suprime el Ministerio del Ambiente y crea el inentendible monstruo sin alma que llaman Ministerio de Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo, adición fallida que intenta unir al depredador con el supuesto guardián del ambiente.

El gobierno eliminó de un plumazo el Ministerio del Ambiente y lo degradó a condición subalterna del ente de Vivienda y de su ministro, señalados reiteradas veces por violación a elementales normas ambientales. Ahora el nada ecológico organismo de las cabillas y el cemento es quien manda en materia “ambiental”.

Le han agregado en el nombre la palabra “Ecosocialismo” para barnizar el asunto con más confusión y violar la Constitución que señala el rumbo hacia la sustentabilidad, mas no habla nunca de “socialismo”.

Los grupos ambientales de la sociedad civil, los científicos e investigadores, los profesionales y ciudadanos ambientalistas, las universidades y academias abogan por recuperar el rango ministerial del tema ambiental y contar con una institución profesional, eficaz y con fortaleza.

Los venezolanos preocupados por la inconsulta eliminación del MARN han formulado la Agenda para una Alianza Ciudadana por el Ambiente y el Desarrollo Sustentable en Venezuela. El documento expresa que una de las peores crisis que está viviendo el país es la ambiental.

Es conocido el deplorable estado de los parques nacionales y áreas protegidas legalmente, que debieran estar bajo administración especial y con claros planes de manejo que garantice su preservación y hoy sufren la negligencia y maltrato de un gobierno que partidizó Inparques y desprofesionalizó el fenecido MARN.

El estado de contaminación de nuestras ciudades y su crecimiento sin un orden ecológico, las deforestaciones urbanas, la degradación de los lagos de Maracaibo y de Valencia, la ausencia de criterios ecológicos en materia energética que reduce “lo verde” a hacer campaña de ahorro de energía en un país plagado de apagones.

La putrefacción del Guaire que solo sirve de pretexto para grandes negocios y ridículas promesas de los jerarcas rojos; la falta de aplicación de la Ley de Residuos Sólidos y ausencia de asesoría y apoyo a las alcaldías para el manejo de basuras; la situación grave de los sistemas de tratamiento de aguas blancas y de recolección de excretas, la falta de supervisión de efluentes, los derrames petroleros y otros impactos ambientales impunes de Pdvsa, y el desenfreno ambiental de los macro proyectos del Estado, son sólo evidencias de la ausencia de una gestión ambiental de un gobierno que proclama “salvar al planeta”.

La eliminación del MARN fue el corolario de un proceso de desmantelamiento de varios años donde el sectarismo político-partidista, la improvisación, la contratación de personal no calificado, la corrupción y la flojera, debilitó y carcomió las capacidades de ese ministerio pionero en América Latina.