• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Educación sin futuro

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El debate está en la calle, pero no se trata de algo tan frío como el proyecto de presupuesto. De lo que se habla sin cesar es de la Resolución 058, que establece, entre otras cosas, la creación de los consejos educativos y prácticamente la eliminación de las sociedades de padres y representantes. La idea de que el tipo de educación que recibirán nuestros hijos dependerá de personas que nada saben de pedagogía, y que además no son parte interesada, asusta a cualquiera.

Desde temprano, cuando los niños aún son bebés, los padres comienzan a estudiar las posibilidades que tienen para su futura educación. Muchos son los factores que se evalúan para tal escogencia. Eso, en lo que respecta a las instituciones privadas.

Los que optan por los colegios públicos tienen muchas menos opciones, y casi siempre la decisión está determinada por la disponibilidad de cupos.

Que las escuelas se relacionen con su entorno no es una idea nueva. Desde principio del largo gobierno chavista se hicieron ajustes para que las instalaciones educativas albergaran actividades de la comunidad vecina en horarios diferentes a los regulares de las clases.

Pero la educación y las políticas educativas de un país que se dice en desarrollo deberían centrar sus esfuerzos en educar para el futuro, en tomar a los niños y formarlos para que sean adultos útiles a sí mismos y a la sociedad venezolana.

Lo que debe procurar un gobierno que realmente se preocupe por el futuro de un país es que todos, en instituciones públicas o privadas, reciban una educación de calidad.

Las escuelas no están ni deberían estar para tapar la ineficiencia gubernamental; no deben ser refugio para damnificados a los que no se les ha podido dar una casa ni un centro comunitario para que las comunas desarrollen sus actividades.

Ya hemos visto experimentos como el de Pdvsa, que por ocuparse de otras tareas distintas a la producción y procesamiento del petróleo ha visto mermada su capacidad y se han abandonado sus instalaciones a la buena de Dios. O el caso de las Fuerzas Armadas, que descuidan su real tarea de resguardar la integridad de la nación por vender pollos y perniles.

Lo mismo ocurriría con las escuelas, pero es un caso más grave. El hecho de que cualquier consejo comunal opine sobre la manera como el dinero de las instituciones educativas va a ser invertido pone en peligro lo que queda de sistema educativo.

Un gobierno que sólo invierte 2,8% del PIB en educación, de acuerdo con el informe Mirada de la Educación Iberoamericana (de la OEA), y que se ha dado a la tarea de politizar todos los ámbitos de la vida cotidiana, no puede argumentar que el objetivo de la Resolución 058 es mejorar la calidad educativa.

Venezuela figura en muy malas estadísticas en cuanto a la calidad de la educación, y si además ahora se desviarán los recursos para cualquier otra cosa que no sea enseñar a los niños, terminaremos de caer al pozo sin fondo del subdesarrollo.