• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Días para hacer historia

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Desde 1999 ha habido en Venezuela 9 procesos electorales y 5 referendos. Esta seguidilla, marcada por el alargamiento del período constitucional inicial y dos reelecciones presidenciales consecutivas, no resta sino que añade trascendencia nacional y visibilidad internacional a la cuarta elección presidencial en 14 años.

Así lo confirma la atención internacional que ha venido recibiendo el desarrollo de nuestro proceso electoral. No sólo se trata de medios de comunicación que han registrado, analizado y difundido en el mundo la complejidad de las circunstancias institucionales, políticas y económicas que marcan la agenda venezolana presente y el proceso electoral. Tiene especial significación que casi 400 parlamentarios de 15 países latinoamericanos, 9 ex presidentes y más de 200 personalidades y organizaciones del continente hayan manifestado en estos días su preocupación y expresado su llamamiento para que prevalezcan la transparencia, libertad y equidad en el proceso electoral, antes, durante y después de las votaciones.

Con cada elección los países democráticos construyen parte significativa de su historia. Los protagonistas son los electores, los candidatos con sus propuestas y, necesariamente, en papel de árbitros y garantes, las instituciones a las que corresponde velar por el proceso, para que el resultado refleje fielmente las voluntades expresadas a través de los votos y sea respetado. Es así como el sufragio se convierte en pieza fundamental para la democracia.

En cada jornada electoral hay una oportunidad especialmente valiosa de participación de los ciudadanos para escoger autónomamente entre las opciones de futuro que se les ofrecen. En nuestro caso, se trata de un sistema marcadamente presidencialista en el que la elección del primer mandatario reviste indudable trascendencia.

La preocupación internacional por nuestra elección de hoy recoge algo que está en la esencia de la vida democrática: la expectativa de que con el concurso de todos sus protagonistas Venezuela logre una fluida jornada electoral, en cada una de sus fases, que permita culminar con el conocimiento público y reconocimiento oportuno de los apoyos obtenidos por cada candidato, así como el compromiso del triunfador con la pluralidad del país, es decir, con los electores propios y ajenos.

Es este el aspecto más relevante en el que nuestra atención debe centrarse: en la libre, personal y secreta escogencia y en el respeto a la suma y a la diversidad de las voluntades expresadas. Sólo así veremos robustecida la gobernabilidad y aumentará la certidumbre y la confianza entre nosotros y, como país, en el mundo. La de hoy es una elección de enorme trascendencia por los retos que Venezuela tiene por delante.