• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Seguimiento

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El Presidente reelecto ha prometido que creará un nuevo ministerio. El Ministerio del Seguimiento, o sea, el Ministerio de los Mil Ojos que vigilará la marcha o contramarcha de todos los otros ministerios. A través de la campaña descubrió que las cosas andaban mal, cuando andaban, y en muchas otras ocasiones no andaban. Por consiguiente, le pareció urgente imaginar un remedio. Y sin pensarlo dos veces, el primer mandatario prometió el Ministerio del Seguimiento. Un ministerio poderoso, dijo, y añadió que podría ser el de la Secretaría de la Presidencia que tiene pared por medio el gran poder del jefe del Estado. Como quien dice: el ministro soy yo.

Vale la pena examinar la idea presidencial. No haremos un ejercicio de oposición, sino de análisis. Pensamos que esta noción es fundamental para que las cosas comiencen a marchar normalmente, y no a trancos y barrancos. Es prioritario que no se vea como ejercicios oposicionistas lo que la prensa independiente reporta a diario. Los medios son el espejo de la sociedad. No hay mejor Ministerio del Seguimiento que una modesta oficina dependiente de Miraflores, la cual tenga como tarea reportarle al Presidente lo que la prensa refleja, con objetividad y sin ocultamientos. Esta es una misión que no la pueden cumplir los medios oficialistas porque siempre tratarán de presentarle al jefe del Estado un panorama falso.

Cuando los medios independientes informan sobre los problemas cotidianos, no hacen oposición. Hacen simplemente periodismo, y si es periodismo investigativo, pues mayor es el mérito y el compromiso. Hagamos un ejercicio elemental. Tomemos los periódicos que están sobre la mesa, los independientes, insistimos. En uno leemos: “Colapsó Distribuidor Simón Bolívar en Maracay”. Esto sucedió el jueves en la tarde. Una obra en construcción, que aún no estaba inaugurada pero estuvo a punto, se vino abajo. Suerte que no hubo víctimas porque los trabajadores estaban todavía en sus puestos. Este no es un titular de oposición.

Otro titular del mismo día, viernes. “Afectados por el lago de Valencia se niegan a irse a hoteles o refugios”. Otro diario, el mismo tema: “No hay hotel para tanto refugiado”. Otra información no menos inquietante: “Lago de Valencia inundó carretera Güigüe-Valencia”. No se requieren más datos para respaldar lo que aquí deseamos acentuar. Ahora bien, a partir de este momento pisaremos terrenos prohibidos. Cualquiera de las informaciones transcritas exige explicaciones. ¿Cómo es posible, por ejemplo, que una obra en construcción, como el Distribuidor Simón Bolívar, se derrumbe antes de ser terminado, si por él iban a desfilar miles de autos, gandolas incluso, y su defectuosa construcción pondría en peligro cientos de vidas humanas? ¿Desde cuándo el lago de Valencia amenaza a las comunidades con desbordarse? ¿No se sabía de antemano que tanta gente no cabría en los hoteles de la zona? En suma, no se necesita ese Ministerio de los Mil Ojos. Sólo atención a la gente.