• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Diplomacia inmadura

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Que el señor Nicolás Maduro viaje a varios países en un avión de Cubana de Aviación buscando desesperadamente apoyo financiero es legítimo, pero no deja de tener también su dosis de ingenuidad. Creer que va a convencer a los miembros de la OPEP de aumentar unilateralmente los precios bajo la excusa de que las políticas de Estados Unidos son culpables de la debacle de los precios de nuestro principal producto de exportación es una estupidez.

Seguramente, se creyó la leyenda del periplo de Hugo Chávez alrededor del Medio Oriente por allá en 2002 que lo llevó sentarse con los dictadores Buteflika, Gadafi y Hussein, y que como resultado su maquinaria propagandista le atribuyó el logro del aumento de los precios en beneficio de los productores para aquellos años.

El mundo real no funciona con la simplicidad que estos funcionarios se imaginan. Por ejemplo, los chinos tienen interés en nuestras materias primas, es una gran economía capitalista que requiere saciar su crecimiento económico permanente. Por ello reciben al presidente de Venezuela con el mismo entusiasmo con que reciben a Correa de Ecuador e igualmente manifestaran, como repite un loro, “el gobierno de la República Popular China expresa su satisfacción por la visita del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y saluda la oportunidad de poder estrechar nexos con el país suramericano”.

Lo sentarán en un pedestal de mieles para ofertar con cuanta empresa importante China esté disponible para invertir en esta deteriorada economía. Sin embargo, si de algo ya saben los chinos es quiénes son los socios confiables en la región. No están precisamente contentos con los resultados de los negocios bolivarianos.

Venezuela y China han ya firmado cientos de tratados, pero poco de ellos se han traducido en resultados concretos para la población venezolana, y para los chinos ha sido un escenario de pruebas y ensayos que ha generado réditos mucho menores que las expectativas que les abrió el comandante que buscaba en China un reencuentro con el camarada Mao, mientras la nueva nomenclatura China lo que busca es más capitalismo.

Bien saben los chinos de corrupción .Tanto la que los aqueja como la que hay en Venezuela y de la que han sido víctimas. Tanto las empresas como el gobierno son cautelosos en estos tiempos cuando la luna de miel llegó a su final. Si las relaciones después de quince años fueran normalmente fluidas volver a reinventarse con China no sería necesario.

Los gobiernos que Maduro visita en esta oportunidad entienden las relaciones internacionales en el contexto de ventajas e intereses y conocen bien la situación del país, saben que no hay una guerra económica y harán muy poco en comprometerse ante una nación que a toda luces ha perdido una oportunidad histórica por el despilfarro, la corrupción y el pésimo manejo de su economía.

El único país que no sabía lo que se avecinaba en cuanto a demanda energética mundial por lo visto era Venezuela. Los propios idiotas.