• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Diplomacia sin destino

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La ceguera de Nicolás

Ayer dos noticias recorrieron los cables de las agencias de noticias. La primera revelaba los avatares del encuentro entre las cancilleres de Colombia y Venezuela, preparado por el gobierno de Ecuador para tratar el tema de la crisis provocada por el señor Maduro en la frontera con la “hermana” república.

No se necesitaba una bola de cristal para adelantar que un acuerdo en este momento era poco menos que imposible y convertía en vana esperanza la ilusión de preparar un encuentro “face to face” (¡qué bien habla inglés Nicolás!) entre el susodicho y el mandatario neogranadino Santos.

Con este montaje la Cancillería venezolana pretendía comprar tiempo y surfear la gigantesca ola de rechazo que nacional e internacionalmente se advertía en el horizonte. La señora Holguín disciplinadamente acudió a la cita a sabiendas de que no era más que un amago de convivencia, pero que servía para evitar que su país se mostrara reticente a la solución del conflicto.

Por las declaraciones inmaduras e irritantes de Maduro que le llegaban a cada momento, la señora Holguín comprendió que Venezuela no tenía compasión con su propia canciller y que le importaba un comino obligarla a hacer el ridículo en la capital ecuatoriana. Apenas pisó tierra en Ecuador, su jefe Nicolás se lanzó un virulento discurso contra Santos, que de entrada señalaba el destino de las conversaciones con la señora Holguín.

La segunda noticia fue la presunta violación del espacio aéreo de Colombia, operación que se montó para ocultar no solo las torpezas de nuestra Cancillería y de Miraflores, sino porque, a la luz de las noticias que recorrían el mundo, el régimen bolivariano perdía terreno hora tras hora y la opinión pública reivindicaba la tesis de los demócratas venezolanos sobre el carácter malévolo del juicio que se le seguía a Leopoldo López.  De manera que el tinglado de mentiras que estaba tratando de montar el grupo cívico militar chavista se vino abajo en cuestión de días.

Veamos por ejemplo qué dijo el gobierno de Chile, presidido por la señora Bachelet: “Reconocemos y respetamos las facultades que tienen los tribunales de justicia de un Estado soberano”, señaló la Cancillería en su comunicado difundido por la agencia Efe.

 “A la vez, esperamos se observen las garantías judiciales de un debido proceso y la eficacia de los recursos disponibles para que los afectados puedan reclamar una sentencia de primera instancia”, añadió. El gobierno chileno también espera que el proceso contra el opositor venezolano se lleve a cabo “con el pleno respeto de los derechos humanos fundamentales universalmente reconocidos y consagrados en diversos tratados internacionales”.

Perú, a su vez, en un comunicado de la Cancillería afirmó: “En relación a la sentencia en el caso de Leopoldo López y otros cuatro ciudadanos venezolanos, el gobierno del Perú desea manifestar su preocupación por la situación de polarización interna que afecta a la hermana República Bolivariana de Venezuela”. Sin anestesia.