• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Descubrieron el hampa

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Por fin, luego de 14 años de espera, el Presidente de la República se acordó de que los venezolanos tienen derecho a la vida y la protección de sus bienes y que el Estado está obligado a brindar una correcta, eficaz y permanente seguridad a todos los ciudadanos, sea cual fuere su condición social, religiosa o política. Pero como el mandatario nacional está sobreprotegido por innumerables anillos de seguridad integrados por civiles y militares, y hasta supuestamente por agentes cubanos, pues el problema no le quita el sueño ni le resta minutos de su valiosísimo tiempo, dedicado a pensar las nebulosas formas del inexistente socialismo del siglo XXI.

Pero ahora que el hampa ha empezado a incluir entre sus víctimas a los nuevos ricos bolivarianos, a los dirigentes nacionales y sus familias, a los militares y los diplomáticos, a los comerciantes rojitos enriquecidos con los negocios de venta de cabillas y cemento, alimentos y artefactos de línea blanca, al mercado negro de divisas, etcétera, pues se hace necesario lanzar una campaña dirigida a dar la “sensación” de que al fin se está haciendo algo y que el Gobierno viene “con todos los hierros” a combatir el hampa.

Para Miraflores esta batalla consiste en lanzar a la calle este fin de semana cerca de 3.000 agentes de los cuerpos policiales, estén o no preparados estos funcionarios para estos menesteres que son, en verdad, complejos y difíciles. La simpleza (o mejor dicho la idiotez) de colocar en la calle más policías apenas va a cambiar transitoriamente el panorama. La lucha contra el crimen no puede levantarse sobre las endebles bases de la colocación de alcabalas en calles y avenidas, el patrullaje en motos y vehículos, y en detener a cualquier sospechoso, pedirle sus documentos y arrestarlo o dejarlo seguir su camino.

Estudios en los cuales han participado expertos con diferentes enfoques y pensamientos tanto del Gobierno como independientes hay por montones en las gavetas de los ministerios y cuerpos de seguridad sobre cómo se puede manejar el problema en Caracas y en las principales ciudades de Venezuela. Dicen que el último y el mejor estructurado fue el promovido por Jesse Chacón en su paso por el Ministerio del Interior. Pero tan bueno era que a los bolivarianos les pareció que le faltaba un poquito de mediocridad y lo tiraron al cesto de la basura.

De acuerdo con el recientemente nombrado ministro del Interior y Justicia, general Néstor Reverol, sólo en el Distrito Capital se “registró una tasa de homicidios de 93 por cada 100.000 habitantes, cifra que confirma que la capital está entre las ciudades más violentas de América Latina”.

Si como dicen los rojo rojitos el hampa florece donde hay hambre y pobreza, entonces debemos concluir, sin duda alguna, que este Gobierno no ha logrado desterrar en estos catorce años las condiciones infrahumanas en las que viven los venezolanos.