• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Decisiones unilaterales

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Los problemas se enfrentan a través de la consulta de las partes concernidas. Como no tienen un contenido único, ni obedecen a una sola causa, la sensatez manda a mirar su diversidad arriba y abajo, en el frente y en la trastienda, para llegar a un diagnóstico capaz de encontrar las soluciones que realmente correspondan. Los problemas no se miran desde una atalaya en la que apenas cabe un grupo reducido de observadores, sino bajando la escalera hasta meterse en su interior, hasta empaparse de lo que en realidad pasa con ellos después de hablar hasta el cansancio con las personas que los conocen y los sufren todos los días. No hay y no existe otro camino posible.

Se ha acudido a una verdad de Perogrullo, pero solo en apariencia, porque remite a lo contrario de lo que viene haciendo el gobierno bolivariano en la última década. No es una verdad de Perogrullo sino un poco, por lo tanto. Ahora no se trata de hacer comentarios generales sobre un hábito establecido. Una observación panorámica a veces no arregla nada, pero sirve para llamar la atención sobre la insólita crisis que se ha generado en el área de nuestros servicios médicos debido a la desatención de un entendimiento de los problemas según lo plantea, desde siempre, el sentido común.

Aquí el gobierno militar y su entorno civil no han querido depender de la sabiduría ordinaria, para imponer su criterio en forma unilateral, evadiendo cualquier discusión o intercambio de opiniones, como si se tratara de dar órdenes a un batallón de las fuerzas armadas.

El resultado está a la vista: los directivos de las clínicas privadas están con las manos en la cabeza, tratando de evitar a toda costa la cancelación de sus actividades y clamando por la rectificación de las medidas inconsultas que se han tomado sobre un área que les concierne directamente; los laboratorios también están a punto de bajar la santamaría, porque ningún burócrata del Ministerio de Salud se tomó la simple y rutinaria molestia de averiguar el verdadero precio de los reactivos y de otros ingredientes indispensables que los bioanalistas requieren para llevar a cabo sus meticulosas investigaciones. De igual manera los trabajadores del ramo temen por la estabilidad de sus empleos, debido a que los funcionarios del correspondiente Minpopo no se fijaron en el hecho evidente de que su labor dependía de los aprietos de sus empleadores.

El motivo de la calamidad se mencionó arriba: el gobierno bolivariano actúa de acuerdo con su capricho, sin detenerse a reflexionar sobre los grandes perjuicios que causan a un sector fundamental de la sociedad, pero también a la población entera, por la peregrina decisión que han tomado, desde su inaccesible atalaya, de recetar medicamentos sin haber auscultado al paciente. Se nota que el doctor Perogrullo no trabaja en el Ministerio de Salud.