• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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CruciGranma golpista

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La noticia que se apresuró a comunicar la ministra Delcy Rodríguez en su cuenta de Twitter, es una de las más elocuentes de estos turbulentos días ante cuyos retos, se supone, un alto funcionario del gobierno debe estar recargado de trabajo tratando de enderezar las cargas de una administración acosada por el descontento de la sociedad.

Escribió la ministra: “Diario El Aragüeño envía mensajes cifrados vinculados a la conspiración y a la violencia en sus crucigramas. Hemos solicitado una investigación”. Risible información, si no reflejara una parte de la tragedia que hoy nos asfixia. Cómico proceder, si no encerrara un irrefrenable e irracional deseo de represión de las expresiones de pensamiento y palabra a las que tiene derecho la ciudadanía para tratar de salir de su atolladero.

Pero no nos sorprendamos. La ministra hace lo que le corresponde, no en balde forma parte de la cúpula de un régimen que sigue a pie juntillas los procedimientos de las dictaduras de cuño fascista, estalinista o castrista. Todo lo que se aleje de la ortodoxia es un crimen, aún cuando sean entretenimientos rutinarios, que no son inocentes porque pueden aguzar el entendimiento y la gente termina pensando por su cuenta y, en consecuencia, desobedeciendo los sagrados cánones de la revolución.

Jugar con palabras es altamente peligroso, no vaya a ser que los incautos componedores de crucigramas engañados por la burguesía parasitaria y por los intereses del imperialismo, terminen redactando oraciones de su propia cosecha que se salgan del libreto inmodificable del régimen.

Así lo han dejado establecido, con meridiana claridad, venerables autoridades como Hermann Goering, Laurenti Beria y Roberto Fernández Retamar. ¿Cómo no va a seguir esas instrucciones una servicial señora de recortadas luces, empeñada en cumplir sus funciones con esmero y fidelidad?

Hablamos de crucigramas, respetados lectores, de pasatiempos habituales, de aficiones que dejan de ser inofensivas para convertirse en clandestinas armas de guerra debido a las precauciones que debe tomar una dictadura para que nadie se salga de su carril.

Pudiéramos también hablar de horóscopos y tiras cómicas como las de Olafo, ese cornúpeta inspirador de violencias, o las de Lorenzo y Pepita, esos aburguesados y tontos personajes que tanto daño causan a la humanidad con el ejemplo que transmiten todos los días como si cual cosa. Pueden agregar ustedes los ejemplos que tengan en mente. Da lo mismo.

Cualquier pormenor se convierte en amenaza para una dictadura que apenas se está acomodando en su sillón, especialmente si tiene en la cartera de propaganda a una señora tan malpensada. Alguien como ella le hubiera llegado como caída del cielo al padrecito Stalin, o al tío Hitler, o al abuelo Fidel.

Hoy es el turno de El Aragüeño, mediante el subterfugio de los torvos llamados a la conspiración que hace en sus crucigramas, según la señora Rodríguez. Algo terrible se esconde en esas palabras cruzadas. No es aconsejable tanto cruce de palabras, ante los riesgos de un cortocircuito.

Así las cosas, los crucigramas vienen como anillo al dedo como pretexto para negar a ese laborioso y honrado periódico el suministro de papel, ya que la dictadura no encuentra mejores razones para insistir en la desatención de las solicitudes que hacemos desde otros impresos para que se nos permita la adquisición del material que lícitamente nos corresponde para hacer nuestro trabajo.

En adelante tendríamos que hacer (supuesto negado, claro) con suma cautela los crucigramas, y los horóscopos y las notas sociales, para que la malpensada (más aficionada a la diligencia rastrera y menos proclive a la defensa de la democracia), no nos impida circular.