• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Cerco contra El Impulso
La agonía de la prensa

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El Impulso es un periódico de vital importancia para Venezuela, todos lo sabemos. Baluarte de la libertad de expresión y respetuoso vocero de la comunicación independiente, ha marcado una trayectoria relacionada con el progreso de la sociedad y con el fortalecimiento de la democracia. Un vistazo de sus páginas da cuenta de estas realizaciones esenciales.

El hecho de que se piense en interrumpir su circulación por la falta de papel es un suceso grave, escandaloso, únicamente por lo que ha hecho desde sus inicios en un quehacer de ineludible trascendencia. Sin embargo, no solo lamentamos en El Nacional el terrible escollo que no ha podido superar debido a la negativa del gobierno ante sus justas peticiones, sino también el golpe que se le da a una institución de raigambre en el seno de la colectividad.

Veamos someramente un poco de la historia de ese vocero que corre el riesgo de desaparecer. Fue fundado en 1904 por don Federico Carmona para el servicio de la ciudad de Carora, localidad de sus afectos a la que desea vincular a los sucesos de la región, del país y aún de los hechos que conmueven al mundo en un período de convulsiones próximas. Nace como una modesta empresa familiar que se estabiliza gracias al tesón de sus pocos miembros y en breve busca mayores horizontes.

En 1919 se establece en Barquisimeto, para convertirse en el medio más importante de la región, cada vez con mayor lectoría hasta el punto de ser considerado como una herramienta imprescindible para el entendimiento de la vida cotidiana. Compite desde entonces con los periódicos de circulación nacional, debido a que los lectores lo asumen como cosa propia. Es tal la atención que llega a captar, que su fundador resuelve mirar hacia la capital e imprimir una Edición Caracas en 1929. En la actualidad, el edificio barquisimetano de El Impulso no es únicamente referencia de un emprendimiento exitoso sino también un símbolo de los valores regionales.

¿Qué se desprende de esta lacónica descripción? El aspecto que hoy queremos destacar aquí: no es un impreso común y corriente, ni solo un medio de comunicación de indiscutible entidad, sino una institución hecha y derecha. Eso es El Impulso, sin posibilidad de dudas, una organización de la sociedad comarcal que forma parte de una sensibilidad fabricada a través del tiempo y capaz de considerarse como parte del desarrollo de la comunidad.

Un trabajo centenario, una tenacidad y un esfuerzo sembrado con un empeño superior a los cálculos particulares y al ámbito exclusivo y legítimo de los negocios. Es la región relacionada con el resto del país y con otras latitudes. Si hablamos de instituciones dignas de encomio, estamos ante uno de sus ejemplos más relevantes.

¿Cuál ha sido el empeño de la revolución bolivariana en los últimos quince años? La desaparición de las instituciones, la demolición de obras privadas y públicas dignas de permanencia, los periódicos como El Impulso que forman parte de nuestra historia.