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EDITORIAL

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¿Casas de cartón?

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La Misión Vivienda Venezuela ha sido ideada como un instrumento de campaña y de propaganda. Como tal, el tiro les salió por la culata, porque ahora, justamente en vísperas del 7 de octubre, la gente comienza a ver la realidad

Construcción de viviendas de la "Misión Vivienda" | Humberto MatheusNo son cuentos de la oposición, ni una trama del imperio. Ni menos aún una invención de los medios de comunicación asediados constantemente por el candidato a la tercera presidencia. No. 

Las fotografías no son manipulaciones ni arreglos de Photoshop. Desde que un diario de la capital publicó una serie de casas de la Gran Misión Vivienda Venezuela totalmente derrumbadas, el Gobierno metió la cabeza en la arena y no se sintió aludido. Si lo han hecho porque les da vergüenza, no es difícil comprenderlo. Cualquiera se pone rojo de la pena, aunque rojo sobre rojo en este caso no se note.

Quizás esto es lo que ha ocurrido.

El episodio de las casas de los Valles del Tuy agrietadas e inhabitables cuyas fotos le han dado la vuelta al mundo, especialmente en la red, ilustra la irresponsabilidad con que ha procedido el gobierno del presidente Hugo Chávez en materia de vivienda.

De todo el país llegan quejas sobre los materiales usados, la falta de servicios, el aislamiento y la falta de transporte en muchos casos. O algo aún peor, la inestabilidad de los suelos en que se han construido edificios y casas. 

El problema de los materiales es crítico. En ciudad Caribia se han caído algunas paredes de los edificios, según reporte de los propios vecinos. Han utilizado, al parecer, para exteriores, materiales que se emplean sólo para las divisiones interiores de los apartamentos.

El Presidente de la República y candidato a la tercera elección concibió el programa de vivienda a la última hora de su régimen.
No hizo nada en los trece años precedentes. Descubrió de pronto que la gente no tenía dónde vivir. Y, además, quiso utilizar el programa de vivienda como un recurso electoral. Y así lo comenzó, con improvisación y nerviosismo, tratando de que las viviendas le sirvieran para la promoción de su fatigante ambición de poder.

Apeló a China, a Bielorrusia, a Irán y a Rusia, pretendiendo que otros le sacaran las castañas del fuego. Y nada.

La vorágine con que el Gobierno asumió este programa se traduce en infinidad de problemas. Dejó a la ciudad sin estacionamientos, expropió, les quitó a innumerables familias su fuente de sustento y de trabajo, y ahí están muchos terrenos vacíos. Se han burlado de la gente con prepotencia e irresponsabilidad.

Las cifras de viviendas son manipuladas con vistas a la campaña electoral, pero los miles de damnificados refugiados en ministerios y hoteles ahí siguen y seguirán, porque la mentira oficial se prolonga.


La Misión Vivienda Venezuela ha sido ideada como un instrumento de campaña y de propaganda. Como tal, el tiro les salió por la culata, porque ahora, justamente en vísperas del 7 de octubre, la gente comienza a ver la realidad. El candidato oficial prometió entregar los apartamentos en propiedad, pero no otorga títulos porque esto "no es necesario en socialismo". Simplemente los tienen como rehenes, bajo el chantaje del voto amarrado.

Conviene investigar lo que realmente sucede con la Misión Vivienda Venezuela.