• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Calixto frustrado

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Es realmente vergonzoso para el país que sea una diplomática de rango medio del gobierno estadounidense (en su papel de jefe interina de la Misión de la Embajada de Estados Unidos) la que haya tenido que dar rotundas lecciones de praxis diplomática a Nicolás Maduro, quien fuera nada más y nada menos que canciller durante seis años.

Su rechazo a escuchar y aprender de la experiencia acumulada por tantos funcionarios profesionales que él tenía marginados en el Ministerio de Relaciones Exteriores, no le permitió entender ni comprender la naturaleza del ejercicio rutinario que deben ejercer los diplomáticos en cualquier país del mundo.

La señora Kelly Keiderling le confirmó al Gobierno que la Embajada de Estados Unidos mantiene contactos con diferentes sectores  políticos. “Eso es lo que los diplomáticos deben hacer como rutina profesional. Así es que no había nada extraordinario en un hecho como ese”, afirmó la funcionaria estadounidense.

Solo un gobierno que quiere usar a Estados Unidos para generar una alharaca en la política interna usa argumentos tan burdos y banales como los del sabotaje. Las tres funcionarias diplomáticas se trasladaron al estado Bolívar tras haber comunicado con antelación su viaje y la agenda pública que cumplirían. Se trata, insistimos, en algo rutinario que cualquier diplomático chino, ruso, iraní, boliviano o argentino hace sin que tiemble la tierra.

Si la intención de ellas fuera cometer un sabotaje contra nuestras redes eléctricas, se hubieran disfrazado de iguanas o zamuros y no de pacíficas conferencistas. A nadie en su sano juicio se le ocurre imaginar al Imperio intentando crear un caos eléctrico de manera tan abierta y pública.

Lo que realmente sucede es que el Gobierno quiere engañar a sus propios militantes cuando les monta tamaña ficción, mientras falsea la verdadera naturaleza del ejercicio de la diplomacia aquí o en cualquier país del mundo. ¿Por qué no se le pregunta a Calixto Ortega o al hoy flamante viceministro Bernardo Álvarez, si durante su gestión en Estados Unidos no se reunieron con sectores de la vida pública de ese país, incluyendo a reconocidos adversarios del gobierno de Obama, así como también con activistas de sociedad civil en Washington.

Además, ¿qué hacen nuestros diplomáticos en el exterior si no se vinculan con los más amplios sectores de la vida democrática de los países donde están acreditados? Es falsa la tesis de Maduro de que los diplomáticos solo se reúnen con agentes del Gobierno. Ese embuste se lo metieron los cubanos que, por lo contrario, a lo largo del mundo han sabido ejercer una diplomacia de contactos múltiples en muchos países.

Si las alegaciones de Nicolás Maduro fueran pertinentes, entonces valdría la pena preguntarse por qué durante su visita a Nueva York quería visitar el Bronx o por qué mantiene programas de suministro petrolero a sectores populares en ciudades de Estados Unidos.