• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Un CNE fosilizado

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Un estudio realizado por Datanálisis, algunas de cuyas conclusiones fueron publicadas en este diario, advierte que el Consejo Nacional Electoral “requiere un cambio urgente para rescatar la credibilidad” Por su lado, el Centro Carter exhorta al organismo comicial “a prohibir el uso de cadenas e inauguración de obras públicas en precampaña”, y el Observatorio Electoral Venezolano considera que “el organismo comicial tiene que darse por enterado de que la mitad del país no confía en él”.

Los contundentes y acertados dardos lanzados contra el CNE han dado en el blanco porque el poder que éste representa, al igual que el Legislativo y los hipócritamente denominados Moral y Ciudadano, responde a directrices emanadas del Ejecutivo y, por ello, se amolda a sus deseos.

 No otra cosa se deduce, por ejemplo, de la farsa ejecutada para responder al reclamo del recuento manual de votos exigido por la oposición a raíz de los hartos dudosos resultados del 14 de abril. Sin embargo, dura es la piel de los funcionarios (más bien funcionarias) que, ante el aluvión crítico, deberían poner sus cargos a la orden, máxime cuando los períodos para los cuales fueron nombrados (o nombradas) hace tiempo que caducaron, como lo ha expresado en reiteradas ocasiones el rector Vicente Díaz.

El justo principio de la alternabilidad, violentado por una anticonstitucional reforma de la Constitución para permitir la elegibilidad ad æternum del Presidente de la República, es quebrantado por quienes han devenido en cómplices del proyecto bolivariano dándole la espalda a media nación que reclama, además de imparcialidad por parte de quienes tienen a su cargo organizar y computar los votos, un mínimo de respeto a la voluntad popular.

“Parece que el CNE ni se preocupa ni le parece del todo malo que una parte de los venezolanos perciba que está parcializado. Debería convencernos con el discurso y los hechos de que es un árbitro imparcial”, alega Luis Lander, directivo del Observatorio Electoral Venezolano, a lo que podemos agregar que no tiene por qué inquietar a esa menguada institución una percepción deliberadamente buscada por ella para desprestigiar a las elecciones como instrumento democrático de remoción y selección de los gobernantes.

En el fondo, la facción roja -que es mayoría en el CNE- está enquistada en el poder electoral para impulsar con sus tropelías, omisiones y voluntarios errores, el sueño chavista de un país regido por tumultuarias asambleas donde las decisiones se tomen a mano alzada siguiendo las instrucciones del jefe.

Con su actitud, y teniendo en cuenta que, por lo general, las elecciones municipales no concitan mucho entusiasmo, cabría preguntarse si lo que busca el CNE es alcanzar un registro histórico de abstenciones para que los responsables de la jornada comicial inscriban sus nombres en el Libro Guinness de los Récords.