• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Botados de su país

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A las muchas desdichas y frustraciones de estos últimos 15 años de fracasos políticos, económicos y sociales de los dos gobiernos supuestamente socialistas en esta primera parte del siglo XXI, se suma una tragedia de dimensiones brutales como lo es la alarmante cifra de venezolanos que se han marchado del país en búsqueda de oportunidades profesionales y seguridad personal.

Los números varían, como es lógico, pero una aproximación certera sitúa en cerca de 800.000 venezolanos la cifra de los que han abandonado la nación en los últimos diez años. Expertos del Centro de Capacitación Migratoria, aquí en Caracas, elevan el estimado de los que se han ido a un millón de compatriotas.

Sea cual fuese la cantidad real, lo cierto es que son demasiados los venezolanos que han partido durante estos tiempos, lo que convierte este fenómeno migratorio en una verdadera sangría de talentos que debilita en extremo el país.

De ser una nación receptora de emigrantes, como lo demuestran los miles de europeos y latinoamericanos que se sumaron a la construcción de esta nación, hoy estamos ante una realidad totalmente opuesta, al convertirnos en un país que expulsa a sus hijos.

La emigración venezolana no esta ajena a las dificultades y al impacto migratorio que produce el dejar el país de origen tratando de buscar mejores condiciones de vida. Venezuela ha brindado quizás el contingente más preparado de emigrantes que se haya producido en el mundo durante los últimos siglos.
La mayoría de los venezolanos que han abandonado el país lo hacen por distintas razones, pero fundamentalmente, han sido botados de su patria por las equivocadas políticas económicas de estos últimos tiempos que han paralizado las oportunidades de progreso para miles de jóvenes.

La inestabilidad política, la discriminación basada en listas como la Tascón y Maisanta entre otras, los 15 mil homicidios al año, la tendencia del gobierno en despreciar a quien tiene un buen currículo y emplear más bien a un compañero de partido rojo rojito inepto, incapaz e ignorante, dispuesto a prestarse a cualquier triquiñuela con los dineros del tesoro público, la inmoralidad y la falta de ética de cierta parte de los jefes civiles y militares que dirigen ministerios y empresas del Estado, empujan el éxodo de los jóvenes decentes.  

No es fácil ver partir a cientos de miles de hombres y mujeres que se ven obligados a buscar nuevas oportunidades en Colombia, Panamá, Perú, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia y hasta Australia en donde grupos de venezolanos han aprovechado los incentivos de una política migratoria que atrae ciudadanos calificados.

El chavismo inepto e inescrupuloso está expulsando a miles de jóvenes bien preparados, sanos y decentes. Prácticamente no se van, los botan miserablemente de su país en una verdadera “Marea Tricolor”, que dejará una huella profunda y dolorosa en nuestra historia.