• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Audiencia solidaria

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La sola comparecencia ante senadores y diputados brasileños de quien mediante subterfugios inconstitucionales acaba de ser despojada de su cargo de elección popular -como también lo han sido dos de sus pares de la bancada opositora- pone en evidencia el contraste entre la pérdida de la separación de poderes en Venezuela y su respeto en Brasil.

El gesto de invitar a la diputada María Corina Machado para exponer sobre la aguda crisis venezolana en un ambiente de pluralismo, es bien distinto a lo que se vive aquí en la Asamblea Nacional. En Venezuela, de modo descaradamente arbitrario, se ha silenciado la voz, desoído las propuestas y maltratado con violencia la majestad de quienes fueron elegidos para representar a más de la mitad de los venezolanos. La diputada Machado es vivo testimonio de todos los irrespetos.

La invitación tiene sus implicaciones de política interna, lo que es propio de un país democrático donde el Poder Legislativo asume sus competencias de representación popular y contrapeso del Ejecutivo. Y no faltan razones para que el tema venezolano se plantee abiertamente en el Congreso, vistas las imágenes y testimonios del papel de la represión militar y las bandas armadas.

La presencia de la diputada venezolana revuelve cercanías y lejanías a las que la presidencia de Dilma Rousseff y la política exterior brasileña han preferido bajarles el volumen. Ha sido así no obstante que quienes gobiernan desde el Palacio de Planalto y asesoran y negocian desde el de Itamaraty se preocupen por las complicaciones que a sus intereses traería un colapso de la gobernabilidad en Venezuela.

En Brasil no faltan testigos y dolientes de que puede ser costoso apoyar la estabilización del régimen con una fórmula militarista, justamente cuando cumplen cincuenta años de la instalación de la autocracia militar brasileña que impuso una doctrina que dividió a los brasileños.

Los parlamentarios brasileños escucharon un testimonio opositor que caracterizó la gravedad de la situación venezolana y su trasfondo. Mientras tanto, no dejaron de fluir noticias inquietantes: por un lado, la continuación de la represión estatal y para estatal de la protesta; por el otro, las inconsistencias del discurso del diálogo y la paz, que no cesa de ofender y descalificar a la oposición.

Junto a eso, se ha anunciado la renovación de los cargos vencidos en el Tribunal Supremo de Justicia y el CNE sin los procedimientos que garanticen una composición que equilibre el control oficialista de esas instancias. La creación de una Comisión de Derechos Humanos dependiente del Poder Ejecutivo es otro gesto insustancial.

Como en otras misiones en que la diputada María Corina Machado y varios dirigentes democráticos han procurado el acercamiento a sus pares en otros países, esta visita al Congreso brasileño es un paso importante para cultivar la solidaridad de quienes escuchan y se ocupan de la crisis venezolana.