• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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¿Amor y despedida?

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¿Alguien dudaba que el Consejo Nacional Electoral se iba a declarar en contra de la voluntad del señor Maduro, muy interesado él, por supuesto, en ligar el futuro de las elecciones municipales al único atractivo publicitario que le queda a su gobierno, es decir, Chávez?

Los procesos electorales precedentes a este 8 de diciembre nos mostraron a una maquinaria rojita sacándole hasta el último suspiro a un presidente gravemente enfermo, asediado por dolores intensos e interminables, obligado a montarse en un camión para hacer campaña y evitar una grave derrota debido a que sus segundones no daban la talla para sustituirlo con éxito en Miraflores.

A los segundones sólo les interesaba mantenerse en el poder y salvaguardar sus privilegios, mientras que quien les había dado poder y dinero se retorcía en una agonía sin fin, sin derecho a tomarse un descanso para tratar de reponerse. Por lo menos a Fidel Castro los cubanos lo retiraron del poder, lo curaron y le salvaron la vida. A Chávez ni eso.

Lo peor es que el uso y abuso de la figura de Hugo Chávez no ha cesado con su muerte. Ayer el Consejo Nacional Electoral, con la honrosa excepción del rector del CNE Vicente Díaz, dio su visto bueno a la iniciativa del señor Maduro para que el 8 de diciembre sea el día de la lealtad al presidente Chávez.

A la señora Lucena le parece luminosa y fantástica esta idea lanzada desde Miraflores con la única finalidad de exprimir hasta el último juguito final a la imagen de un fallecido mandatario que, alguna vez, debería descansar en paz.
Pero no, nada de eso, ahora lo involucran en unas elecciones municipales que ni siquiera están, por decir algo, a su altura como presidente que fue de este país, independientemente de si lo hizo bien o no, algo sobre lo cual más de la mitad de los venezolanos tienen una idea nada favorable. Pero Chávez jamás fue concejal o alcalde ni nada por el estilo.

Entonces nadie se explica a cuenta de qué lo meten en este proceso para usarlo como una carnada electoral a ver si pescan algunos votos de chavistas decepcionados con el gobierno de Maduro y sus candidatos a alcaldes y concejales.

La señora Tibisay Lucena piensa, y así lo declaró ayer, que “ese es un decreto que está facultado el Ejecutivo para hacerlo”. Con esta y sus ventajistas actuaciones anteriores la señora Lucena pasará a la historia.

Sería interesante que la historiadora Inés Quintero integrara un equipo para dejar constancia de las andadas de las furibundas chavistas no sólo en el CNE sino en la Contraloría, la Defensoría, la Asamblea Nacional, los ministerios y las gobernaciones. Hay que dejar constancia clara y precisa para las futuras generaciones.

Lo peor es que si los militantes y simpatizantes de la oposición salen disciplinadamente a votar en masa no sólo derrotarán al gobierno, sino que terminarán de sepultar a Chávez en el olvido. Todo por culpa de Maduro y sus ocurrencias.